jueves, 20 de junio de 2013

Elogio de la calvicie.

Estimados colocotrocos: Os presento un retazo de pensamiento. No es dogma, pero casi.



                                                  ELOGIO DE LA CALVICIE


     No es mi intención poner unas opiniones sobre otras -eso no se lleva en el reino de Colocotroco-, tampoco, haceros ver por mis ojos lo que se sale de vuestro natural, pero tiempo ha me ronda una disquisición, que por intrascendente, no es menos cargante y que, al igual que otras circunstancias más sólidas, me inquieta: 
                               No es más que la adoración por el cabello.
     Primero, aclarar, que cabello sólo hay en la cabeza del ser humano -creo-; el sobaco, el pubis, la espalda, el pecho, etcétera, tienen otra cosa llamada pelo, vello, hebra, cerda y demás variedades de mayor o menor arraigo que no serán objeto de mi atención en este momento.
     Llámame la curiosidad cuán aguerrida es la defensa de su cubierta pilosa la de aquellos/as que, teniéndola en abundancia, la portan como estandarte de su propia dignidad, de como se pavonean, jactan y vanaglorian de esa techumbre queratinosa de dudoso provecho. Es llamativo comprobar que parte de sus vidas se va en ordenar aquello que para tan poco sirve; de cómo, dejándose pecunios imprescindibles para otras y más perentorias necesidades, se atusan, colorean, texturizan y adornan ese gato muerto con que se levantan cada mañana... y, a pesar de ello, la quieren, la adoran, darían todo por ella.
     Es digno de compasión ver como sufren al mirarse al espejo; como se toquetean, se repasan, ponen caras y se desesperan para, trascurrido un tiempo indeterminado, lograr una apariencia que, en muchos casos, pasa absolutamente desapercibida. ¡Pobres! Cómo es posible dedicar tanto esfuerzo para tan poco... Si por lo menos ese pegote te diera los buenos días, o te invitara a café, si tan siquiera reportara algo de beneficio su crianza; ¡pero no!. Si acaso amortigua el relente en algunos días desapacibles, pero para eso están los socorridos gorros, gorras, sombreros, bonetes, boinas, casquetes, monteras y demás adminículos a los que, además de ser opcionales y obedientes, hay que agradecer que no ocupan, ni tanto tiempo, ni tanto dinero; y es que, si de tiempo hablamos, ¿cuantas horas de trabajo se pierden a cuenta del cabello rebelde, del “retoquito” a media mañana o del “me escapo un momento a la pelu, que vengo enseguida”? y... ¿cuantas licenciaturas habríamos sacado adelante de haber destinado ese tiempo al estudio?. Sólo pensarlo me da dentera...
     Otro apartado es la higiene... ¡Para que decir!. ¿Habrá en este mundo ecosistema más demandado?, ¿habrá mejor residencia para esos feos bichitos que todos conocemos?, ¿habrá mejor almacén para caspas, polvo, grasas y mercaderías de indeseable procedencia? La contestación es obvia, sí, pero no tenemos que llevarlos encima como un castigo y sanearlos no corre de nuestra cuenta.
     Es por ello por lo que, si ahora tuviera una de esas cabelleras abundantes, ostentosas y, por muchos envidiada, la regalaría gustoso, rezaría por su desaparición cual plaga de langosta.
     Luzco mi calva de manera orgullosa por que queda limpia y brillante con poquísimo esfuerzo, no se lleva nada de dinero, no me ocupa tiempo, me da gustito cuando me paso la mano por ella y, sobre todo, por que la corona no se me enreda.
      Es por ello que, como rey vuestro que soy, aconsejo a mis queridos súbditos sigan consagrando sus rentas y jornadas a ocupación tan fútil y vana; así no tendréis la cabeza empeñada en empresas más comprometidas y a las que vuestro monarca, generosamente, sí dedica su tiempo.



                                                                                                  He dicho. 

                                                                                                                     Aldade

4 comentarios:

  1. ¡Hostias tú! Mañana me rapo tó.
    Muy bueno lo tuyo.

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    1. No hombre, que no se te ocurra. No quier ser responsable de que te deje la novia. ¡Por Dios! Si lo haces, como cosa tuya... ¿Vale?.
      Muchas gracias por el coment.

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  2. Se te va a echar encima el gremio de peluqueras..... ¡Bueno!, que más quisieras tú


    la pela pa´l celtas

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    1. ¿Has cotejado la posibilidad de que esa sea mi intención?
      ¡Ahhh, que cosas!

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