lunes, 22 de julio de 2013

Ahora me ves; luego te olvido.(Crítica cine)


      Pues mira que voy al cine a pasar un buen rato y resulta que me aburro como un ostrón. Tanto buen actor haciendo “el gamba” bajo una cámara que no para, es contraproducente, ilógico, ¡vamos!, un derroche. ¡Por Dios! ¿Pero qué se ha tomado ese hombre? ¿Tendrá el baile de San Vito?
     La película tiene muy poco recorrido: justo el de pasar por taquilla, verla y olvidarla, pero la cámara... esa cámara tiene más kilómetros que los baúles de doña Concha. Bien está que se utilice esa herramienta para dar impresión de agilidad, de improvisada realidad, pero... ¿en los interrogatorios también?
     Me pregunto si el guión se ha basado en alguna novela y, no me queda más que, llegado ese supuesto caso, decir que la historia no está mal. Interconectar la magia con lo esotérico tiene su aquel, pero hacerlo llegar al público con un guión como ese, no. Simple hasta la saciedad y basado en los cien mil tópicos del cine para domingueros. Muy simple.
    Qué habrá pasado por la cabeza de Sir Maurice Joseph Micklewhite, Jr, comúnmente llamado Michael Caine, intérprete de “La huella”, “El hombre que pudo reinar”, “Hannah y sus hermanas” y unas pocas decenas de filmes más, cuando haya visto el resultado de este desaguisado... ni pensarlo quiero.

      2 sobre 5                                    

                                                                                                             Aldade

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