lunes, 29 de julio de 2013

Crónicas ganimedianas -006- Cuando empeorar es la única posibilidad.

Queridos colocotrocos... y es que nuestro héroe no puede ser más tonto. De mal en peor. Cuando comprenderá que gordo, calvo y malhumorado está el último de la lista para conseguir cualquier cosa.





Ganímedes, 27 de mayo de 2.808

     AGFO no ha pegado ojo en todo el durmiente. A pesar de desvincularse del menvisor y ponerse el alienante al doble de potencia, saber que se encuentra bajo el mismo techo que la bruja de GODA, lo ha mantenido despierto y temeroso. La mujer se empeñó en echar su sumaca pegada a la de AGFO y -cosas de loca- pretendió sexo de inmediato, pero nuestro desgraciado protagonista, se dio la vuelta presuroso y quiso zanjar la requisitoria con un sonoro pedo: no lo consiguió en un principio, y fueron necesarios varios más para que la mujer dejara de rozarse contra él.


    Se levanta y recoge la sumaca en un silencio absoluto. Todas las operaciones de primera mañana las hace con un sigilo entre temeroso y expectante: por nada quisiera que GODA, que ronca placenteramente en el dormidor, se despertara... sería fatal para su pretensiones.
    En el preciso momento que su espaciera traspasa el plasma saliendo de casa, oye en la lejanía unos gritos que no puede discernir con claridad si son de ahora o es que los tiene grabados en la cabeza de la noche anterior.
    Si alguien le hubiera dicho un año atrás que esto iba a ocurrir, lo habría tachado de loco. Cuando, en un principio y como cuchicheo, su ex-binaria GOFA -la hija- le contaba cosas de su madre, su sentido común le decía que exageraba, que eran imposibles; pero, poco a poco las suposiciones y habladurías se fueron colocando cada una en su sitio y, ante su sorpresa, una tras otra, se iban quedando cortas. ¿Quien se podía creer que había matado a polvos a dos binarios? Si fuera como dicen que se hacía en la antigüedad, pero ahora sólo los pormenores llevan algo de esfuerzo; a la hora de la verdad, con ajustar los menvisores y darle al orgastrón; solucionado. Qué maldita premonición aquella de su ex, cuando le decía que era tan inaguantable como su madre y, ahora, por la inoperancia de los de la Agencia, podrá comprobarlo.
     La espaciera entra en la sede de la Agencia y automáticamente un plasmón femenino le recibe.
     -Propicios días. -¿A que se debe su visita, ciudadano? -Su genuflexión es, a todas luces, excesiva.
    -Propicios días lo serán para tus electrones, por que a mí me los habéis desgraciado por una temporada. -AGFO suda copiosamente calva abajo, y el bigote le brilla como si fuera de plástico. -¡A ver! ¿Donde coño hay un humano con el que pueda hablar?
     -Perdón, ciudadano. Es política de la Agencia...
     -¡Ya estamos con la política! A ver si me lees bien los labios: Quiero-hablar-con-un-humano. -AGFO remarca una a una todas las sílabas y el plasmón, sin variar ni un ápice su estupida sonrisa, se aleja un paso.
     -Como guste, ciudadano. -Podía haber contactado con esta gente por el menvisor, pero AGFO, de toda la vida, prefirió el cara a cara; es más efectivo y además, insultar a un humano es, como poco, más gratificante. Al poco, una mujer menuda y con cara de no ir al sanidario desde las hace lustros, se planta ante él con gesto de pocos amigos. Le resulta familiar, y en un primer momento, el hombre tiene el impulso de preguntarle de qué, pero eso daría a la visita un aire de familiaridad que no está dispuesto a conceder.
     -¡Quiero que me cambien de binaria ahora mismo! -Intenta traslucir al rostro todo enfado que almacena desde hace horas.
     -Señor AGFO, sabe que eso no es posible. Cuando usted se adhirió al programa, firmó un contrato ¿recuerda?, y en él...
     -En él no decía que me iban a emparejar con ese monstruo ¿Entendido? -El sudor mana de su rostro a raudales y, gracias a DIOR, se evapora nada más tocarse con la Gorepiel.
     -Esa calificación es ciertamente relativa, y como le iba diciendo cuando me interrumpió, su contrato estipula que la relación debe mantenerse por un espacio de garantía mínimo de un ciclo. Además, su binaria, se ha puesto en contacto con nosotros para que le recordemos esa clausula, por lo que cualquier componenda es imposible. ¿Comprende? -Ahora, la mujer, que todo lo que tiene de baja estatura lo tiene de arrojo, se encuentra tan cercana a él que casi se tocan y, como si de una pelea por el territorio se tratase, no retrocede ni un ápice cuando AGFO hace ademán de tocarle el pecho con el dedo índice.
     -Me habéis colado a la bruja que nadie quiere y eso no puedo consentirlo. ¡Por DIOR! Con todas las mujeres que hay por ahí y me endilgáis a mi suegra. ¡Eso es inhumano! -De pronto, el menvisor le avisa de llamada anónima y AGFO, enfrascado en la discursión como está, no la atiende.
     -Como no debería tener que repetirle, la adjudicación se hace con la máximas garantías de complementariedad para ambas partes y, en este caso concreto -además de esto-, concurre la circunstancia de que usted... fué solicitado. -La furia acude rauda a su interior. El menvisor sigue dándole molestos avisos de llamada embarullando aún más sus sentidos.
     -¡Pues, pues pues...! -AGFO no consigue articular palabra y con el dedo índice que dejó cargado apuntando al pecho de la mujer, le propina tres toques en la teta derecha. Al instante la sirena anuncia que la campana antidisturbios va a solucionar la disputa y el hombre cae en la cuenta de su situación. Como si de un movimiento reflejo se tratara, se sienta en el suelo a esperarla. El menvisor sigue anunciando llamada y esta vez, la acepta.
     -Querido, estoy aquí esperándote, deseosa... - Es GODA la que le habla. El retitnín es evidente y AGFO se quiere morir.

(Continuará...)


Aldade.

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