Esto no significa bajo ningún concepto que vaya a abdicar...¡bajo ningún concepto!, repito, sino que cambio de tercio como otras tantas veces. Así es que os aburriré con otras cosas.
¿Quienes forman mi
opinión?
Sería de pedantes
pensar que llega de manera autodidacta, que se nos forma como resultado de un
pensamiento racional y ponderado. No somos tan importantes. Pensamos que nuestros líderes quizás tengan
algo que ver, pero pienso que ellos tampoco lo son; si acaso nos devuelven
manipulado lo que surge del pensamiento colectivo.
La
humanidad es un ente unitario con vida propia. Nadie rige su destino sino ella
misma, en conjunto, como un todo. Olvidémonos de oligarquías y grupos
dominantes, mandamases y camarillas, pandillas y catervas; observemos que como
si de una enorme bandada de estorninos sorteando el ataque del azor se tratase,
es el comportamiento de la masa lo que rige nuestros destinos. Es el enorme
cerebro de este macroorganismo el que me dirige, es el que gobierna cada uno de
esos pensamientos que yo creo “originales” e “independientes” y que son igual
de “originales y de “independientes” que el de las legiones de los otros
componentes que lo forman. Esos líderes que vemos, quitémonos de la cabeza que
son los que mandan; son simplemente las células epiteliales de este gran
organismo; la piel, la parte visible, los primeros en caer en la próxima y
segura exfoliación, materia prescindible, como todos. La masa puede
desprenderse de grandes trozos de su ser sin perder su naturaleza; es más,
diríase que realiza autopodas periódicas de saneo.
Si
lo miramos con frialdad, nos parecemos a los hongos, pero en sucio.
Mejor
dejo de filosofar hoy que no tengo buen día…
Luis F.
de Castro.
