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viernes, 23 de agosto de 2013

Crónicas ganimedianas -015- Perdone que no me levante.



Ganímedes, 10 de junio de 2.808

    -Ande, arréglese un poco y vuelva a casa cuanto antes; que su binaria no le eche en falta. -AGFO está tendido boca arriba en una tabla. La luz difusa deslumbra el único ojo que se permite abrir -el otro lo supone de vacaciones en Plutón-, y el resto de su malhadado cuerpo, produce dolores a un ritmo que no puede seguir. FIGA, la inspectora, le examina el ojo desgraciado tan de cerca que sus abundantes pechos le rozan el brazo izquierdo y AGFO, cuando tiene conciencia de lo que está pasando, hace por quedarse quieto y parecer muerto. Detrás de la polizota, ANTO mira expectante, ora a AGFO, ora al trasero de la mujer y reza por que aquella escena dure lo más posible. Su gozo en un pozo; con un chasquido de lengua, FIGA se incorpora dando por terminada la sesión. -No quiero que esto trascienda. Los golpes no son nada y sanarán solos, sin ayuda de nadie; por lo que váyase a casa y dígale a GODA que se calló al bajarse de la espaciera: le creerá.- ANTO asiente como si estuviera hablando con él al tiempo que AGFO, con ademanes de estar pariendo, consigue incorporarse.

miércoles, 17 de julio de 2013

Crónicas ganimedianas -001-AGFO se enfada.

Estimados colocotrocos. Aquí os hago partícipes de las andanzas y aventurillas de mi excelso amigo AGFO.  
Vive y trabaja en Ganímedes que, como deberíais saber, está muy lejos, y el pobre tiene unos problemas "que pa qué contar".  Cierto es que problemas tenemos todos, pero este, vuestro Rey, os puede asegurar que los suyos son especiales.
Como mi mayor pretensión es haceros pensar pensando -que ya va siendo hora- os iré mostrando sus misivas para que meditéis al respecto y, si es posible, os divirtáis.






Ganímedes, 23 de mayo de 2.808

    Sobre su asiento en suspensión, AGFO observa atentamente su menvisor.  Lo ha adquirido recientemente y no consigue ajustarlo con la finura suficiente como para hacer desaparecer esas ligeras interferencias que, con seguridad y en contra de la opinión del plasmón que se lo vendió, se  generan en la zona de la nuca. La visión mental es tan perfecta como siempre en los Sonymen -que buenos son estos japaneses-,  pero cuando menos lo espera, la puñetera vibración le desconcentra, pierde el hilo y, lo que ha pagado por el cacharro se le hace una inmensidad. Desde el último ajuste de edad, algo no cuadra  a la perfección en su menspacio, y aunque le juraron que todos los aparatos se adaptan a esos ligeros desórdenes, no ha resultado verdad y se ha terminado reflejando  en el gobierno de todos los utensilios de manejo mental. Lo que le pasa al menvisor no es nada comparado con los problemas que tiene con el domo, o la espaciera. Lo cierto es que unos por otros, ninguna solución tiene.