Estimadísimos colocotrocos: Como nuestro querido reino no tiene historia, no tiene de que arrepentirse, por lo que -consecuentemente- somos mucho mas estúpidos y felices. No nos pasa como a esos españoles vecinos nuestros que reniegan hasta de sus intestinos. Para muestra, un botón: Este escrito lo pone de manifiesto.
...pobres.
Capítulo primero y
último
Leo en un diario de distribución nacional la crítica que
Teresa Guerrero hace del último libro del antropólogo y explorador Kim
MacQuarrie. El citado, titula su trabajo
“Los últimos días de los incas” y, según extraigo del artículo, pasa por
ser un libro más en el que unos indígenas de elevada calificación moral, tecnológicamente
desarrollados , culturalmente interesantes y que viven en comunión con una
floreciente naturaleza, son diezmados por unos decadentes bellacos, por demás
vagos y maleantes, de procedencia española y que, al igual que Hernán Cortés en
el imperio azteca, Colón en el Caribe, Magallanes y Elcano en las islas del
Pacífico, los tercios en Flandes y un largísimo etcétera, sólo pretendían
proveerse del placer de dominar e inflar las bolsas con lo honrada y trabajosamente
atesorado por sus víctimas.