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martes, 16 de septiembre de 2014

Puedo, luego existo.


    http://blog.cristianismeijusticia.net/wp-content/uploads//poder3.jpg

    Según algunos, la política es una rama de la moral destinada a gestionar la convivencia, pero el valor de esa definición fluctúa con los mercados. Hoy por hoy es tal el exceso de oferta que con un minuto de visibilidad compras la mitad de cualquier Parlamento. La política ha llenado cada uno de los intersticios de la sociedad y con el paso del tiempo, ha complicado tanto la vida del ciudadano que consiguió dar el salto cualitativo final: se ha convertido en libro de ruta de la evolución humana.  En cierta forma, es lógico. La racionalidad que nos caracteriza en el mundo animal, se alimenta de poder y es este el que condiciona los avances del conocimiento: Poder sobre las bestias, sobre la naturaleza, sobre nuestros semejantes, poder al fin.
     Lo que mantiene unida a la sociedad contemporánea no es otra cosa que eso: poder.

     La importancia del hecho de que cada político vele por los intereses de su ideología -que no de sus  conciudadanos- se ha visto superada por la necesidad de dejarse ver por ellos como lideres laboriosos y capaces. A mi modo de ver, la  presentación de su cometido como si fueran ímprobas empresas, no es más que una función teatral encaminada a que cualquier resultado -por desastroso que sea- pueda mostrarse como un triunfo clamoroso.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Sobre nuestra manera de gestionar la catástrofe



En su perenne y estúpido egoísmo, en su mezquina prepotencia, se arroga el ser humano ser el creador de la estética y el garante del orden; son estas algunas de las ideas que avocan este minúsculo planeta al caos y la degradación. Nuestra soberbia nos lleva a pensar que todo lo que nos rodea está para servirnos y que –llegado el caso- si no nos sirve bien, “Dios proveerá”, porque hasta en esa torticera pretensión descargamos nuestra responsabilidad en “otro”. Avanzamos descoordinados, a empellones, desarrollando la copa sin preocuparnos de la raíz de este árbol que nos sostiene obviando todos los avisos de descuaje que se nos presentan. Descorazona pensar que la inmensa mayor parte de nosotros navegamos en esa dirección y que la creencia en estos paradigmas, solo hace que colaborar en el derrumbe de nuestra insostenible civilización.