Mira que me da que esta película es más de ciencias que de letras.
No me dice nada más de lo que diría un publi-reportaje sobre la bondad de los productos lácteos.
Buenos actores de la más pura escuela inglesa para dramatizar una de esas noticia en la que no hay malos, sino equivocados.
Previsible hasta para los que no conocen nada de la historia y ñoña, muy ñoña.
Donde estarán los tiempos de Yo, Claudio, donde.
Por cierto, una manera de ver la historia muy a lo "británico" en la que se aparece como justo robar esclavos a un barco español para quedarse el negocio y como este -el negocio- peligra, ahogarlos para cobrar el seguro... Ole, ole y ole.
Viva la leyenda negra de la España colonial.
Que conste que no diría nada de esto en la crítica si no adelantaran que la historia está basada en hechos reales.
Luis de Castro.