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miércoles, 27 de enero de 2016
La gran apuesta (2015) Mejor en Documanía ¿no?
¿Seguro que he visto lo mismo que ellos?. No puede ser que los sesudos críticos de convención sean unánimes en sus parabienes y a mí no me haya parecido siquiera una película. En serio, ¿No os da tufo a documental historiado? ¿A esos que cuentan el derrumbe del imperio romano mezclando arqueólogos con extras a "tutiplén? Seguramente estaré equivocado, pero, sinceramente, solo puedo opinar de lo que veo y lo que he tenido ante mí es un aceptable documental; para nada una película... así que no puedo opina como si lo fuera.
martes, 19 de enero de 2016
Macbeth (2015) El corazón de la cebolla
Estaría por asegurar que si Seakespeare viviera hoy, aquí, entre nosotros, no se comía un "colín", pero la perspectiva del tiempo le ha dado su inmenso caché.
¡Qué tío!
Por de pronto, tenía que ser poseedor de enormes cantidades de tiempo libre; eso, sumado a las pocas distracciones que deberían acosarle, nos lleva -por lógica secuencia- a suponerle un "tarumba" con la cabeza a "pájaros", y todo ello, no por lo que pensaba, sino por como hacía lo que hacía. Hoy día, por regla general, somos más superfluos, más superficiales, más de leche desnatada en contraposición a los densos calostros mentales de nuestro ínclito dramaturgo.
viernes, 15 de enero de 2016
Sufragistas (2015) Por extraño que parezca, el tema es lo de menos.
¡Sí
señor! Por extraño que parezca, el tema es lo de menos; porque si
de cine se trata, esta película es muy, pero que muy buena.
Recuerdo
la impresión que me produjo "Maradentro" de Amenábar.
Pensaba yo en mi inconmensurable ignorancia que "qué chicha se
podía sacar de un tema como ese"; un señor obligado a una
sempiterna camastronía no podía dar juego, ¿no? y... ¡Cuán
equivocado estaba! Pues con "Sufragistas", igual. Esperaba
una proclama, un pasquín cinematográfico, cualquier cosa menos una
historia donde lo de "basada en hechos reales" no supusiera
una excusa para hacer un bodrio de los de siempre. Tiene ritmo, tiene
intensidad, tiene tanto interés como si no te supieras el final... y
eso tiene mucho mérito, mérito de Sarah Gavron. Carey Mulligan hace
un trabajo excepcional, todo ello sin dejar atrás al resto del
elenco. La ambientación está muy conseguida, el vestuario, la
fotografía y hasta la música van acorde con ella.
Sólo
dos peros: Uno; a qué viene gastarse "la pasta" en
contratar a Meryl Streep si no es para sacarle partido.
Evidentemente, nadie puede objetar la capacidad de esta inmensa
actriz, pero utilizarla de decorado... como que no cuadra. Ni está
bien, ni ella debe consentirlo... y dos; la próxima vez deberían
contratar un cámara con menos "tembleque", que algunas
veces se marea uno. Por lo demás, ninguna objeción, sino todo lo
contrario.
lunes, 11 de enero de 2016
Joy -A Miss Lawrence no le pega-
Pretender
contar una historia a un tipo sentado en el banco del parque desde un
tiovivo en marcha es, cuando menos, complicado. Esa es la sensación
que me invade en mi asiento en la platea. Los mensajes llegan a
trozos; unos rápidos y directos y otros mezclados con engrudo; y eso
sin contar cuando el tiovivo invierte el sentido de giro sin avisar y
nos somete a un centrifugado argumental insoportable. La película,
aun sin estar vacía, no dice mucho. Una historia pretendidamente
épico/doméstica más cerca del docureportaje con patrocinio añadido
que de la consabida "basada en hechos reales" de toda la
vida; algo hay de artificioso ejercicio de adoctrinamiento que no
consigue hacernos despegar del asiento del cine; es un quiero y no
puedo constante, donde la personalísima escuela de R. de Niro no
hace más que perjudicar -más todavía- al conjunto.
Tampoco
a Miss Lawrence le pega el papel; jovenzuela sonrosada y virginal en
todos y cada uno de los momentos de la trama, en ningún momento veo
en ella la abnegada, voluntariosa y corajuda heroína que me quieren
hacer ver. Sus intentos son vanos y me fastidia, porque sí tiene
capacidad interpretativa, pero su problema es el mismo que tendría
Lina Morgan interpretando al Rey Lear: no es su registro.
Por
todo lo anterior, sumado a una duración desmedida, una gaseosa
intervención de Bradley Cooper, la inconsistente realización del
director y más cosas que me dejo en el tintero, no merece mucho la
pena... pobre.
martes, 29 de diciembre de 2015
Eso que algunos llaman cultura tradicional y yo llamo estupidez congénita humana.
Somos
esclavos de tradiciones, vicios, tópicos y prejuicios. Qué difícil
es encontrar un equilibrio; cualquier equilibrio. Si a la abuela no
le entra en la cabeza que lavar plato a plato consume más agua que
usar el lavavajillas, si no consigues dejar de fumar a pesar de eso
que le pasó a tu tío, si matar un toro a lanzazos es "de toda
la vida" y “no van a venir de fuera a decirnos lo que debemos
hacer”, como no va a poder quemar el paisano el monte para mejorar
los "praos".
Decirle
a este señor que es pan para hoy y hambre para mañana, sobra...
seguirá en sus trece, seguirá mirando con resentimiento a todo el
que haga algo para evitarlo, seguirá poniendo toda su energía en
demostrarnos que “su” tradición es más fuerte y válida que lo
que digan “esos que no saben nada” y sólo si quema a su hijo o
asa a su madre se dará cuenta -eso sí, por otra vía- que algo
falla en lo que hace.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Las ovejas no pierden el tren ni tocan el piano
Es como si en una fiesta cada cual bailara una canción diferente; unos en plan saltimbanqui, otros como el que nunca bailó y el resto con un palo metido por ahí, pero el último paso todos lo dan a un tiempo. Una bonita historia que se escapa al final por las prisas de irse a casa a cenar. Si hubiera terminado tres minutos antes sería mejor. No sé como quitarme la impresión de que este defecto acompaña a la mayoría de las pelis españolas. creo que somos de ese natural y como que nunca rematamos la faena. Por culpa de esto, "Las ovejas no pierden el tren", será una más de las que se olvidan sin más.
Luis F. de Castro
martes, 21 de octubre de 2014
Cuatro eran cuatro y eran los únicos buenos.
Éranse una vez cuatro tipos extrañados; éranse cuatro flores
en el pantanal que entre cieno y podredumbre no perdieron su color. Vivieron
callados su limpieza entre la hedionda canallesca y sin voces ni relumbrón,
airosos pasaron la peor de las pruebas, la del algodón. No mal vendría reconocerles las
maneras; sus nombres en alguna calle, sus caras en algún blasón o una beca para
sus niños, para que sigan ese raro patrón.
En este mundo de alimañas, donde no es normal hacer lo que
se debe sino todo lo contrario, encontrar tipos como estos no deja de ser un
motivo para ilusionarse… Hay remedio, hay formas que no son “coger la calle de
en medio” y que me llevan a pensar… -No sé porqué- que si alabamos ruidosamente
a estos y escupimos calladamente a los otros, quizás hagamos un buen futuro.
Pues eso: A *Esteban Tejera, Félix Manuel Sánchez, Iñigo
María Aldaz y Francisco Servando, mi más sincero agradecimiento por hacer eso
que no debía ser motivo de loa, pero que -visto lo visto- lo es.
* Los únicos consejeros de Cajamadrid que teniendo a su
disposición la pitanza, prefirieron seguir a dieta.
Luis F. de Castro.
viernes, 17 de octubre de 2014
Algo huele a mierda bajo la Estrella Polar
Leo hoy con estupor dos reseñas en un diario de tirada nacional: Una sobre la
cristiana Asia Bibi, paquistaní, que tras cinco aplazamientos de la vista, comprueba como el
tribunal de apelación de Lahore, confirmó ayer la pena de muerte acusada
de blasfemia; su delito: Renunciar a la religión musulmana para desposar
con un cristiano. Y la otra sobre Antonio Troitiño, palentino de 57 años; terrorista miembro de ETA, autor de
22 asesinatos, por los que fue condenado a más de 2.700 años de prisión y
que obtuvo la libertad al considerarse cumplida la pena tras la sentencia del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos después de pasar 24 cómodos años en
la cárcel, y para el cual, la justicia británica ha denegado la extradición por
considerar, al contrario que el Estado español, que no ha vuelto a ETA.
La humanidad
se está rompiendo a jirones. Si tantos miles de
prebostes, sabios, santones, catedráticos, líderes, salvapatrias, craks,
etcétera, a los que pagamos tan generosamente, no se dan cuenta hacia donde
vamos, no merece la pena pagarles más. Volvamos a la ley del más fuerte, a las
cavernas, a cagar por las esquinas, a devorarnos los unos a los otros… volvamos
al lugar de donde venimos; al puñetero polvo.
Partiendo de
la nada hemos conseguido alcanzar las más altas cotas de podredumbre.
Luis F. de
Castro
sábado, 4 de octubre de 2014
Un vaso medio vacio
Dice la canción que "cada quien es cada cual" y
yo me permito apostillar que en España más. Leo que muchos de los comentaristas
dejan descansar los argumentos en contra de la monarquía sobre la
"decorativa" figura de la familia real y sin embargo, no tanto, sobre
la organización territorial de nuestro país. Lo cierto es que España es hoy por
hoy un estado abocado a su desaparición como tal en tanto nos sigamos centrando
en lo accesorio y no en lo fundamental. Diecisiete autonomías con otros tantos
reyezuelos y sus correspondientes séquitos cuyo fin último no es el bienestar
de sus conciudadanos, sino la perpetuación de sus mandatos, infinidad de
parlamentos que para justificar su existencia y sus enormes presupuestos
legislan hasta lo absurdo, sumergiendo al pueblo en una normativa tediosa,
cuando no hedionda y clasista, miríadas de adláteres y advenedizos
especializados en sacar los higadillos a una ciudadanía adormecida, inculta y
altamente influenciable... ¡vamos! que la monarquía es un uñero dentro de un
cuerpo devorado por el cáncer.
Perdonar mi pesimismo, pero no veo solución.
Somos un pueblo -mal que me pese- condenado a sufrir
autodestrucciones periódicas y al que la envidia no deja ver lo que de bueno
nos rodea y las posibilidades que como nación, yacen adormecidas en nuestro
interior.
Luis F. de Castro
jueves, 2 de octubre de 2014
Una consideración sobre sindicalismo
En este caso -como en muchos otros- es injusto mezclar
churras con merinas. Los sindicatos deberían financiarse con las cuotas de sus
afiliados, al igual que -como entidades de interés público y sin ánimo de
lucro- ser beneficiarias de ciertas ventajas fiscales y subvenciones,
pero de ahí a convertirse en sumideros de recursos, va un mundo. La
actual falta de control sobre sus cuentas lleva a las irregularidades que todos
vemos día a día y ello no hace otra cosa que ahondar la desafección que
provocan en una gran parte de la población trabajadora. Pienso que el mundo
sindical se ha dejado a su suerte, siendo los principales culpables de ello, sus
propios dirigentes. Los sindicatos son imprescindibles, pero su descontrolada
deriva y el escaso esfuerzo que hacen por mostrarse como tal, van camino de
lograr que muchos trabajadores escojan otros caminos en la defensa de sus
derechos.
Luis F. de Castro
martes, 30 de septiembre de 2014
Carta abierta a José Miguel Monzón… o sea, el Gran Wioming
Leo en una entrevista que ha
tenido a bien conceder a cierto diario nacional, la siguiente afirmación: “En
la tele nos limitamos a decir la verdad, y eso es raro”. Quiero pensar, señor Monzón
que, al tenor de la citada declaración, se ha dejado llevar por la algarabía
que provoca su presencia en determinados ambientes o, quizás, por el peso de
ese aura de claridad y franqueza con que algunos se autodefinen, porque si no
es así, confirmaría cierta suposición mía sobre su trayectoria.
Desde hace tiempo –y no creo
equivocarme-, vengo notando en usted un
progresivo abandono de la humildad a la que debería acogerse. Es usted
inteligente –como negarlo-, locuaz hasta límites inopinados, perspicaz como pocos
y con el punto ocurrente que necesita cualquiera que quiera ser escuchado y,
salvo para aquellos que serían capaces de dejarse matar por una bandera, está
abandonando la senda que le llevó a donde hoy se encuentra.
En el caso
de esta declaración, me horroriza pensar que dice lo que piensa y estaría más
cómodo en la suposición de que no ha pensado suficientemente lo dicho. La
verdad; esa verdad a la que alude, es un concepto demasiado gaseoso como para
que usted o yo podamos aprehenderlo, demasiado importante para ser revelado a
humanos normales como nosotros… porque necesito creer que usted es un humano
normal, ¿no?... y si por un momento pasara por su docta cabeza la idea de no
serlo, tenga cuidado porque por ahí transitaron temidos y recordados personajes.
Nadie posee la verdad y quien no lo crea así, se equivoca y confunde a los
pobres de espíritu, entendiendo a estos como aquellos que no saben capitalizar
la duda.
Me parece
de miedo que sus ideas fluyan por doquier; que no dé ocasión por perdida a la
hora de dejarlas caer, pero que las exponga cuan axiomas irrefutables “se me
hace bola”
Aproveche sus numerosas cualidades
en algo útil, por favor, que –quiera o no- es usted responsable del caso que le
hagan muchos seguidores “incondicionales”; alguno de los cuales, por desgracia,
no metabolizan suficientemente sus palabras e ideas y las simplifica hasta
límites que le asustarían.
Vivimos en una sociedad en la que
los valores son imprescindibles y, entre otros, la justicia y la libertad son
esenciales y desaparecerían si cada uno de nosotros nos consideráramos
poseedores de LA VERDAD.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Entre Málaga y Malagón, no hay nada
El armamento
químico y bacteriológico no tiene buena prensa. Deja daños feos y poco
honorables. Que un afectado por gas sarín muera en dos o tres minutos por falta
de aire es indigno, pero que lo haga desangrado por una pierna amputada en
cinco, no. Asimismo, eso de dejar este mundo en masa, todos juntos y mediante
igual método, ¡jó, que pereza! pero hacerlo diseminaditos por las calles o en pequeños
grupos, unos a cuchillo, otros a golpes,
muchos descuartizados por una buena metralla, ¡eso es otra cosa!
martes, 29 de julio de 2014
"Corazón de León" o el renglón torcido.
Sobre la base de una historia llamativa, flotan unos buenos actores; lo hacen con solvencia de la mano de una dirección casi impecable. No era necesario poner más carne en la parrilla para dejar una impronta amable en el espectador. Dicen que un buen árbitro es aquel que pasa desapercibido en el terreno de juego; pues bien, lo mismo pasa con un buen director. Sin estridencias, sin florituras se pueden hacer buenas películas y esta lo es, pero echo de menos ese punto de más, ese movimiento de riesgo que nos la haga recordar durante más tiempo que otras muchas.
Se necesita algún renglón torcido para enderezar la historia.
Luis F. de Castro
martes, 22 de julio de 2014
"Perdona si te llamo amor" Intrascendente como la vida misma
He pensado durante unos segundo si esta película me hubiera gustado de haberla visto hace años; con dieciocho añitos -por ejemplo-, y mira tú que tampoco. Melindrosa hasta límites absurdos, irreal y artificiosa... El director ha obrado el milagro: una película llena de adolescentes y no aparece ni un solo grano... ¡Magnífico!. En ciertos aspectos es una película de culto, que no de cultura, si bien, a su vez, tiene algo de elitista y sofisticada: Hay que tener "algo especial" para tragársela sin mirar el reloj o estremecerse ante tanto merengue caducado.
Luis de Castro.
miércoles, 16 de julio de 2014
Pepito el dubitativo
Dibujo de Gianni Peg
Ya desde niño, a Pepito le podía la responsabilidad; cualquier decisión, por nimia que fuera, le pesaba cual losa de granito y víctima de este sentimiento, las decisiones que de él dependían se acumulaban a su alrededor como moscas sobre la mierda y aquellas que no admitían dilación se resolvían por suertes de azar.
Lo que empezó como pecado venial, devino en mortal de necesidad, hasta el punto que Pepito, que a pesar de su patológica e irracional indecisión, de tonto no tenía un pelo, aprendió como desviar su responsabilidad hacia otros, transformando así el pecado en virtud y el problema en ventaja.
No tardó en llegar el punto en que sus únicas decisiones –y ya era algo- se resumían en concretar quien las tomaría por él y, por ende, se arrogaría con las negativas consecuencias de ser equivocada y como, si de acierto se tratara, volver las miradas hacia su persona para hacerse con loas y prebendas..
Pero ete aquí que con su indecisa y preclara inteligencia, diose cuenta de que poco a poco, con el tiempo, su universo se había ido poblando de individuos con la misma pazguata pretensión y que ante esa abundancia de personalidades insignificantes resultaba muy difícil –cada día más- sacar la suya por entre ellos, porque, como si de una irrefrenable y virulenta infección se tratase, el mundo se había convertido en un inmenso pantanal de situaciones por decidir.
Tiempo llegó en que la gente moría antes de tomar una medida y claro, adelantado en esas lides como estaba, Pepito, por fin, tomo la iniciativa y decidió ocupar ese puesto vacante: Se convirtió como por arte de magia en el tipo que todo lo decidía.
A partir de ese momento nadie pudo objetarle nada, porque hasta para hacerle ver sus equivocaciones era necesaria una iniciativa que salvo en él, se había extinguido y que, para colmo, siquiera consideraban necesaria, por lo que Pepito, el dubitativo, dejó de serlo en beneficio irrefutable de todos sus conciudadanos.
Luis de Castro
miércoles, 2 de julio de 2014
Qué hemos hecho para merecer esto.
...Y digo yo: ¿No hubiera sido mejor dedicar parte de la nómina de Depp y Freeman en contratar mejores guionistas?. A ambos les favorecen los encuadres; si se hubieran prolongado algunos planos, les habríamos visto como gesticulaban solo cuando alguien les depositaba unos billetes de banco en la oculta mano. Lo que de primeras parece algo, se destapa después como una historia absurda y sin sentido, más parecida a un pastiche del "Equipo A" que a una película de alto presupuesto.
Luis de Castro
miércoles, 12 de febrero de 2014
Nebraska (Otra minicrítica)
Desde el primer segundo y hasta el último, cuenta tras cuenta, se van enhebrando en el cordel.
Son bolitas de colores; ni muy vivos, ni brillantes, más bien discretos y algo simplones que van cayendo una sobre otra dando significado a un paisaje humano desmedido por lo burdo.
Payne nos cuenta una complicada historia con palabras aparentemente ingenuas y elementales, desnudando con parsimonia y tranquila tozudez los defectos de una sociedad envejecida, cruel y acartonada. El resultado es una película espléndida, llena de matices y escandalosos silencios; cargada de espesos mensajes que cuesta asimilar y que dejan un sorprendente regusto.
domingo, 9 de febrero de 2014
La ladrona de libros (Minicrítica de cine)
Si el fin del cine es distraer, lo consigue; y de manera eficaz. Son dos horas y un poco que se te pasan rápidamente; pero tras el trasfondo de una historia original, unos actores de notoria valía y una ambientación cuidada; me ataca la sospecha de que la película está pensada -y es mi personalísimo parecer- para acometer la búsqueda desesperada de algún premio; de tal forma que sigue los clásicos y académicos parámetros del manual sin concederse ninguna licencia; por poco arriesgada que sea: No hay planos difíciles, no coquetea con las modernas posibilidades de la cámara, no juega con los tiempos; exclusivamente sigue el manual. A pesar de ello, y salvo el desilusionante desenlace, es muy aprovechable.
Luis F. de Castro
miércoles, 22 de enero de 2014
Tres bodas de más
Una castaña de las gordas.
Siempre creí que una historia plasmada en la pantalla, debe ser, ante todo, creíble; y que eso no está reñido en absoluto con el cine alocado, surrealista o fantástico. En este caso no han dado en la tecla. Un guión poco cuidado y que recurre con artificiosa frecuencia al "palabro" y a la escatología para llamar a la risa, olvidándose de esos pequeños detalles que "cosen" al espectador con la trama; una historia que escena tras escena se desmonta sola y alguno de los actores que no están en su mejor momento, conforman el desparrame.
Inma está muy bien... de muerte diría yo, pero Quim Gutierrez o Paco León están de verdadera pena.
¡Otra vez será!
martes, 14 de enero de 2014
Agosto (2013): El odio hecho diálogo.
Que difícil es narrar algo
anodino, sencillo y amable de forma que ejerza un especial poder de atracción
sobre el. espectador; digamos finamente que a la cinta le falta todo para
alimentar los bajos instintos del mismo y, sin embargo, atrae. Este es el caso de "Agosto".
Quizás se muestre algo perezosa al principio, algo fría, pero cuando coge
fuerza se enseñorea como un tornado en el medio oeste americano. La señora
Julia Roberta está genial, seguramente el mejor trabajo de su carrera, pero
ninguno de los demás actores del reparto la desmerece.
El caso de Meryl Streep es digno
de análisis aparte porque -en lo que a mí respecta- me causa sensaciones
contrapuestas. Por un lado su fuerza interpretativa ahoga al propio personaje. Da la sensación que el director, John Wells, la ha dejado por imposible y
tras comprobar que nada puede sacar que ella no quiera dar, la abandona a su
vena histriónica; pero por el otro, no se le ven muchas salidas a un papel como
el suyo. En cualquier caso es una actriz increíblemente buena.
Sólo resta decir que la película
deja "poso", y en ciertas escenas, especialmente amargo con frecuentes situaciones
resueltas con extrema eficacia y moderadas dosis de "mala leche"
Hay que verla.
Luis F.
de Castro
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