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lunes, 11 de enero de 2016

Joy -A Miss Lawrence no le pega-

   


    Pretender contar una historia a un tipo sentado en el banco del parque desde un tiovivo en marcha es, cuando menos, complicado. Esa es la sensación que me invade en mi asiento en la platea. Los mensajes llegan a trozos; unos rápidos y directos y otros mezclados con engrudo; y eso sin contar cuando el tiovivo invierte el sentido de giro sin avisar y nos somete a un centrifugado argumental insoportable. La película, aun sin estar vacía, no dice mucho. Una historia pretendidamente épico/doméstica más cerca del docureportaje con patrocinio añadido que de la consabida "basada en hechos reales" de toda la vida; algo hay de artificioso ejercicio de adoctrinamiento que no consigue hacernos despegar del asiento del cine; es un quiero y no puedo constante, donde la personalísima escuela de R. de Niro no hace más que perjudicar -más todavía- al conjunto.
     Tampoco a Miss Lawrence le pega el papel; jovenzuela sonrosada y virginal en todos y cada uno de los momentos de la trama, en ningún momento veo en ella la abnegada, voluntariosa y corajuda heroína que me quieren hacer ver. Sus intentos son vanos y me fastidia, porque sí tiene capacidad interpretativa, pero su problema es el mismo que tendría Lina Morgan interpretando al Rey Lear: no es su registro.

    Por todo lo anterior, sumado a una duración desmedida, una gaseosa intervención de Bradley Cooper, la inconsistente realización del director y más cosas que me dejo en el tintero, no merece mucho la pena... pobre.

viernes, 27 de noviembre de 2015

"El mismo amor, la misma lluvia" 1999 -Movie of laif-

   

     Vista desde esta España profunda, te das cuenta el mal que le hizo al cine aquel al que se le ocurrió doblar las películas. Nada más lejos de menospreciar a los actores de doblaje que, en muchos casos, han conseguido salvar cintas infumables, pero cuantas,  por esta misma razón, se han ido al fondo de la memoria sin dejarnos siquiera el poso de su recuerdo. Quizá, sea este matiz lo que separa una buena película de una notable. Ahora, "El mismo amor, la misma lluvia", si me la imagino en castellano palentino, dejaría de ser algo digno de ser guardado en el armario de las buenas cosas.
     Me ha gustado mucho a pesar de que tiene algunos pasajes de relleno tan evidentes que el inconsciente los elimina sin más. Este guión, en manos de algún otro que no se llame Campanella, seguramente hubiera caído en las fauces del típico documental relleno de besos, lágrimas y abrazos y, sin embargo, el resultado es una historia que necesita ser vista, una historia sin aspavientos ni exabruptos que entra cual jarabe para la tos.
     De todos los actores que intervienen, quizás el peor -y no quiero decir que malo- sea Ricardo Darín, que denota cierta tendencia al histrionismo, a la sobreactuación, dando a ciertas escenas una sensación de impostura que no se merece la historia en su conjunto; por suerte, con el tiempo, ha superado esa tendencia y en estos momentos (Luna de Avellaneda, El secreto de sus ojos, Relatos Salvajes, etc.)  atraviesa una etapa dulce que esperemos, dure.

Luis de Castro.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Reirse es sano (Anacleto: Agente secreto)

     



    El cine, como cualquier manifestación artística, es un medio para hacer llegar determinadas sensaciones desde un sujeto autor a otro receptor. Si aceptamos esta aseveración como cierta, consideraremos que el autor es mejor artista si la sensación/sentimiento que llega al espectador es la deseada. Dicho esto, creo que don Javier Ruiz Caldera, el director, es un buen artista. 
     Después de ver “Anacleto: Agente secreto” sales con la sensación de no haber perdido el tiempo, de haber hecho algo positivo; eso, de momento, es bueno y si además, te dan ganas de seguir echando unas risas a cuenta de recordar escenas de la película, mejor.
     La historia es “salvaje”, pero de un salvajismo contenido, no como el de películas y series al uso, donde lo soez y chabacano se utilizan como herramienta habitual, sino de un salvajismo como de etiqueta, de ese que no mancha. Evidentemente parte de la culpa la tiene Imanol Arias, al que eso de actuar le es tan familiar que no parece que lo haga. Su presencia tranquiliza; es un tipo que -al decir de Gila- “mata con indirectas” y en esta ocasión, tanto Quim Gutiérrez como Alexandra Giménez se han dejado imbuir de estas mismas maneras: Comedidos, pero efectivos.
     Un caso para analizar es el de Berto Romero: ¡Qué bien lo hace! Sólo verle aparecer en pantalla y algo dentro de uno sabe que va a soltar un chascarrillo entre ingenioso y desternillante. Para mí, ha sido un verdadero descubrimiento… y no creo ser el único sorprendido. Por lo demás, casi lo esperado. Un Areces mediocre y el resto en su línea profesional y efectiva.
     En conclusión; Sin llegar a obra maestra, siquiera a espléndida, una muy buena película de humor alocado y desatascador.


Luis F. de Castro  

martes, 12 de agosto de 2014

Begin Again (Muuuu bonita, pero bueno)

     

     Mira tú que no está mal la cosa. Desde un comienzo agradable al oído y placentero a la vista, pasamos a un nudo y desenlace lleno de esas sensaciones que hacen "tilín". No hablamos de una obra maestra, pero si tenemos en cuenta que uno va al cine a pasar el rato, lo pasas y bastante bien, por cierto. La chica "prota" como que se queda un poquito corta y el cantante tira a lerdo/feo, pero las canciones están bien y -una de esas cosas que se echa de menos en los musicales de hoy en día- traídas a cuento. 
    Como decía, la chica no "llena" la pantalla y no lo digo por lo delgada, que lo es un rato, sino por ese alma que ponen algunas fieras del escenario y que hace que con su sola presencia baste. 
    ...Y el otro "pero" es el actor que hace de cantante o el cantante que hace de actor, que para el caso, lo mismo me da... Es malo, muy malo; ¡vamos! que le falta un hervor. Dice mi amigo Antonio que según alguna encuesta realizada entre mujeres, resulta ser el hombre más sexy del mundo... y yo digo: "Bonitas mías, que Dios os guarde el oído, porque la vista la habéis perdido definitivamente" 
    Por lo demás; hay que verla.

Luis de Castro

martes, 29 de julio de 2014

"Corazón de León" o el renglón torcido.

   

     Sobre la base de una historia llamativa, flotan unos buenos actores; lo hacen con solvencia de la mano de una dirección casi impecable. No era necesario poner más carne en la parrilla para dejar una impronta amable en el espectador. Dicen que un buen árbitro es aquel que pasa desapercibido en el terreno de juego; pues bien, lo mismo pasa con un buen director. Sin estridencias, sin florituras se pueden hacer buenas películas y esta lo es, pero echo de menos ese punto de más, ese movimiento de riesgo que nos la haga recordar durante más tiempo que otras muchas.
     Se necesita algún renglón torcido para enderezar la historia.

Luis F. de Castro

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nebraska (Otra minicrítica)

      


      Desde el primer segundo y hasta el último, cuenta tras cuenta, se van enhebrando en el cordel. 
     Son bolitas de colores; ni muy vivos, ni brillantes, más bien discretos y algo simplones que van cayendo una sobre otra dando significado a un paisaje humano desmedido por lo burdo. 
      Payne nos cuenta una complicada historia con palabras aparentemente ingenuas y elementales, desnudando con parsimonia y tranquila tozudez los defectos de una sociedad envejecida, cruel y acartonada. El resultado es una película espléndida, llena de matices y escandalosos silencios; cargada de espesos mensajes que cuesta asimilar y que dejan un sorprendente regusto.

miércoles, 22 de enero de 2014

Tres bodas de más



Una castaña de las gordas.
Siempre creí que una historia plasmada en la pantalla, debe ser, ante todo, creíble; y que eso no está reñido en absoluto con el cine alocado, surrealista o fantástico. En este caso no han dado en la tecla. Un guión poco cuidado y que recurre con artificiosa frecuencia al "palabro" y a la escatología para llamar a la risa, olvidándose de esos pequeños detalles que "cosen" al espectador con la trama; una historia que escena tras escena se desmonta sola y alguno de los actores que no están en su mejor momento, conforman el desparrame. 
Inma está muy bien... de muerte diría yo, pero Quim Gutierrez o Paco León están de verdadera pena.
¡Otra vez será!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Una cuestión de tiempo... ¡Jó, qué bonito!



    Imagínate que abres el diario de un tipo mediocre, con una vida mediocre y una familia mediocre; le  borras todo lo que pudiera ser malo o desagradable y le añades un puntazo tontorrón. Lo que queda lo salpicas con colonia barata,  lo rellenas de emoticonos sonrientes y corazoncitos, después mandas al perro que te traiga las zapatillas; sí, las de felpa, las calentitas y se eche a tu lado para que te lama los tobillos. Una vez así, lees apoltronado en el sillón de orejas, mientras tu madre pica cebolla a tu lado y escucha el consultorio de Elena Francis... y tu novia, de cuerpo liviano y acaramelada expresión, se acurruca bajo tu axila... ¡Pues eso!
     Y encima se tiran toda la película diciéndote como se hace para ser feliz.
     No penséis mal, pillines; que está muy bien. Este señor Curtis hace películas de libro; de esas en las que encontrar un fallo es difícil, y esta es de esas. Agradable, ligera y, aunque no lo parezca  por lo que acabo de escribir, poco pastelera. Además, te ríes, que según están los tiempos, no está de más.
     Si podéis, verla.

                                            Luis F. de Castro