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miércoles, 27 de enero de 2016

La gran apuesta (2015) Mejor en Documanía ¿no?



     ¿Seguro que he visto lo mismo que ellos?. No puede ser que los sesudos críticos de convención sean unánimes en sus parabienes y a mí no me haya parecido siquiera una película. En serio, ¿No os da tufo a documental historiado? ¿A esos que cuentan el derrumbe del imperio romano mezclando arqueólogos con extras a "tutiplén? Seguramente estaré equivocado, pero, sinceramente, solo puedo opinar de lo que veo y lo que he tenido ante mí es un aceptable documental; para nada una película... así que no puedo opina como si lo fuera.

miércoles, 28 de octubre de 2015

The Martian, el desengaño.

   


     Creo, después de leer la crítica de otros colegas de afición, que hemos visto otra película. Hace tiempo que tengo la sospecha de que la calidad de las historias es inversamente proporcional a la bondad de las herramientas que se ponen en manos de los cineastas angloamericanos.

miércoles, 7 de octubre de 2015

¡Como llueve en Minnesota!

   

     Me duele por Amenábar, pero desde "Mar adentro" su visión del cine ha cambiado. Se ha instalado en la vulgaridad. Regresión es una película vulgar.

martes, 8 de septiembre de 2015

Como podrá ver nada Don Benicio con esos ojos tan cerrados.



     A León de Aranoa le ha salido una road-movie circular; una historia donde ocurren cosas a lo largo de una línea que se encuentra a sí misma recurrentemente. La trama tiene muy pocas fisuras -aunque alguna tiene- y te deja intencionadamente colgado en las alturas a la espera de que ocurra lo que no termina de ocurrir. Es precisamente esa incertidumbre la que te sujeta a la butaca con bastante eficacia. Una historia tan simple que sorprende y unos diálogos que interesan, incluso, fuera de la trama.
     En cuanto a los actores está Don Benicio, al que no se le presentaron las ganas de sobre-actuar tal y como en otras cintas que me sé, y es que así, gana muchísimo. Lo de Tim Robbins es como lo de Resines; hace de Tim Robbins aunque se disfrace de querubín angelical y, a pesar de ello, agradable y sin desentonar; y después están las chicas; una rubia, Mélanie Thierry que lo hace pero que muy bien y otra morena, la señora/ita Kurylenco, que tiene tanto de agraciada como de poca gracia. De los demás, solo parabienes.
     En conclusión: Me gustó y mucho. Creo que tardará unos meses en olvidárseme.

Luis F. de Castro

martes, 9 de junio de 2015

Requisitos para ser una persona normal, 2015 (Leticia Dolera)



      Esta comedia no me ha gustado; y no me ha gustado porque los gags, -salvo dos- son poco ocurrentes, el diálogo tiene giros que te descolocan sacándote de la historia, los personajes están poco definidos en tanto tienen actitudes fuera de lo que teóricamente se espera de ellos y -sobre todo- porque no me la creo... ¡qué le voy ha hacer! Lo único que alivia mi modesto entender es la frescura de las primeras obras, ese "no sé qué" de la inocencia, ese "aquel" de la virginidad que te hace albergar moderadas dosis de esperanza en el futuro de Leticia Dolera como directora. 
     Otro aparte es el de los títulos de crédito; subvenciones y más subvenciones: Así no vamos a ninguna parte y la mayoría de la industria cinematográfica lo sabe, pero callan para que dure y el que venga detrás que "arree"

domingo, 7 de junio de 2015

MI MÚSICA EN EL CINE – 1 (Deliverance, 1972, John Boorman)

Dura película sobre las miserias humanas. De esas que -según los casos-, se te pueden atragantar. En ella hay un número musical que se me quedó grabado para los restos; se trata de “Duelo de banjos” y tiene un halo de frescura y autenticidad que se sale de la compostura normal de un número de película. No se olvida, seguro. 
Desde poco después de estrenada, se extendió un bulo sobre esta escena. Se decía que no estaba preparada y que surgió de manera improvisada en una gasolinera donde el equipo paró a repostar y que Boorman -siguiendo su instinto cinematográfico- capto y montó para que cupiera de forma natural en el metraje de la película. En realidad no consta que el director desmintiera el bulo, pero existen muchas posibilidades de que la escena se rodara específicamente para la película. El tema llegó a ganar un disco de oro que Boorman guardó hasta que le fue robado por Martin Cahill, un delincuente irlandés cuya vida contaría en la película de 1998 The General.



jueves, 21 de agosto de 2014

Don Hemingwey (A golpe de golpes)



     La historia de este delincuente egocéntrico, pedante, violento, drogadicto y medio loco en un mundo hecho a su medida, no pasa ante tus narices sin pena ni gloria. A unos les gustará, a otros no, pero no pasará inadvertida. Es excesiva, pero menos que otras, con una trama básicamente sencilla pero impredecible y con ligeros aromas a Sin City, La naranja mecánica y Pulp Fiction.
     Jude Law lo hace de vicio en un papel en el que sobreactuar sería lo menos a extrañar, y salvo el tipo que hace de ruso y la puta mística, todos están a su altura.
     Un "pero" notable se puede poner: Muchas de los costurones de la historia quedan sin cerrar y ante ello solo queda pensar en que tuvieron prisa en acabarla o que -cosa poco probable- intentan hacer una segunda parte.
     Es una película que hay que ver y si no te gusta, la olvidas y ya está -si puedes-

martes, 29 de julio de 2014

"Corazón de León" o el renglón torcido.

   

     Sobre la base de una historia llamativa, flotan unos buenos actores; lo hacen con solvencia de la mano de una dirección casi impecable. No era necesario poner más carne en la parrilla para dejar una impronta amable en el espectador. Dicen que un buen árbitro es aquel que pasa desapercibido en el terreno de juego; pues bien, lo mismo pasa con un buen director. Sin estridencias, sin florituras se pueden hacer buenas películas y esta lo es, pero echo de menos ese punto de más, ese movimiento de riesgo que nos la haga recordar durante más tiempo que otras muchas.
     Se necesita algún renglón torcido para enderezar la historia.

Luis F. de Castro

martes, 22 de julio de 2014

"Perdona si te llamo amor" Intrascendente como la vida misma

       


     He pensado durante unos segundo si esta película me hubiera gustado de haberla visto hace años; con dieciocho añitos -por ejemplo-, y mira tú que tampoco. Melindrosa hasta límites absurdos, irreal y artificiosa... El director ha obrado el milagro: una película llena de adolescentes y no aparece ni un solo grano... ¡Magnífico!. En ciertos aspectos es una película de culto, que no de cultura, si bien, a su vez, tiene algo de elitista y sofisticada: Hay que tener "algo especial" para tragársela sin mirar el reloj o estremecerse ante tanto merengue caducado.

Luis de Castro.

miércoles, 2 de julio de 2014

Qué hemos hecho para merecer esto.




...Y digo yo: ¿No hubiera sido mejor dedicar parte de la nómina de Depp y Freeman en contratar mejores guionistas?. A ambos les favorecen los encuadres; si se hubieran prolongado algunos planos, les habríamos visto como gesticulaban solo cuando alguien les depositaba unos billetes de banco en la oculta mano. Lo que de primeras parece algo, se destapa después como una historia absurda y sin sentido, más parecida a un pastiche del "Equipo A" que a una película de alto presupuesto.

Luis de Castro

miércoles, 12 de febrero de 2014

Nebraska (Otra minicrítica)

      


      Desde el primer segundo y hasta el último, cuenta tras cuenta, se van enhebrando en el cordel. 
     Son bolitas de colores; ni muy vivos, ni brillantes, más bien discretos y algo simplones que van cayendo una sobre otra dando significado a un paisaje humano desmedido por lo burdo. 
      Payne nos cuenta una complicada historia con palabras aparentemente ingenuas y elementales, desnudando con parsimonia y tranquila tozudez los defectos de una sociedad envejecida, cruel y acartonada. El resultado es una película espléndida, llena de matices y escandalosos silencios; cargada de espesos mensajes que cuesta asimilar y que dejan un sorprendente regusto.

domingo, 9 de febrero de 2014

La ladrona de libros (Minicrítica de cine)

   

     Si el fin del cine es distraer, lo consigue; y de manera eficaz. Son dos horas y un poco que se te pasan rápidamente; pero tras el trasfondo de una historia original, unos actores de notoria valía y una ambientación cuidada; me ataca la sospecha de que la película está pensada -y es mi personalísimo parecer-  para acometer la búsqueda desesperada de algún premio; de tal forma que sigue los clásicos y académicos parámetros del manual sin concederse ninguna licencia; por poco arriesgada que sea: No hay planos difíciles, no coquetea con las modernas posibilidades de la cámara, no juega  con los tiempos; exclusivamente sigue el manual. A pesar de ello, y salvo el desilusionante desenlace, es muy aprovechable.

                                         Luis F. de Castro

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El mayordomo. Quiero y no puedo

   

     El mayordomo continúa con ese rosario de películas que cuentan parte de la historia contemporánea americana desde el punto de vista de alguien "especial"; en este caso uno de los mayordomos negros de la Casa Blanca.
     Gran presupuesto, fenomenales técnicos, actores de primera fila y un mediocre guión que no consigue contar lo que quiere, que deja cabos sueltos por doquier y que no termina de hacer un todo razonable con tanto retal. Lee Daniels no consigue apartarse de la estela de Forres Gump y quiera o no, queda oculto por la alargada sombra de aquella.
                         
                                           Luis F. de Castro

martes, 8 de octubre de 2013

Las brujas de Zugarramurdi -De locos y brujas va la cosa-




Pocos directores españoles tienen un sello distintivo más acentuado que Alex de la Iglesia y nunca, aún queriéndolo, podría ocultar que estas brujas son suyas; esas situaciones, esos disfraces, esos diálogos no pueden venir de otra cabeza que de la suya.
 La cuestión es que uno se lo pasa de cine viendo las aventuras y desventuras de esos dos tontos muy tontos que son Hugo Silva y Mario Casas. “Tontá tras tontá” los minutos van pasando y el espectador –yo- va pasando de un estado “quasi-incrédulo” a otro de “cuéntame lo que quieras que soy todo tuyo” sin darme demasiada cuenta. Las primeras sonrisas se trasforman en sonoras carcajadas que van salpicando la platea con moderada abundancia y no es que la película no se merezca más de ellas, sino que da la sensación que reírse sonoramente en el cine, ya no se lleva y la gente se corta.  
A la cinta le sobran cinco minutos de aquelarre y tres de persecuciones; por lo demás: muy bien. Es un exceso al más puro estilo de su director, pero... con tiento. Los diálogos son chisposos y divertidos de surrealistas y la entrega de sus intérpretes encomiable. Mario Casas: genial. Es difícil hacer el tonto tan bien sin serlo y Hugo Silva en su línea.

Espero la siguiente con la seguridad de que la obra maestra de Alex está al llegar.

                                                              Luis F. de Castro.


viernes, 27 de septiembre de 2013

Fanny Game. (Crítica de cine)




Me intriga pensar que hubiera sido de Haneke si no le hubiera dado por hacer cine; porque esta película da la sensación de estar hecha con vísceras humanas. Llena de planos insufriblemente largos, planos arrojados a la cara del espectador con furia, con la intención de hacer daño, no deja un momento de paz. Estamos ante un Haneke técnicamente perfecto y con evidente tendencia al sadismo.
Si alguien sabe como anular la sensación que provoca la película sin olvidarla, que me lo diga.


                                   Luis F. de Castro.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La cinta blanca... o la tristeza que salió del frío.




    La cinta blanca es una de esas escasísimas películas que te acongoja hasta las calandracas. Poco a poco, minuto a minuto socava tu mucha o poca serenidad dejándote un poso de desasosiego que dura más de lo que debiera.
    Haneke ha hilvanado una historia terrible; donde muchas soledades se aúnan para formar una enorme y oscura caverna de ladrones y alimañas; donde, salvo algún pequeño retazo, todos son sinsabores y desdichas. No sé si le salió por casualidad: no conozco el resto de su filmografía, pero prometo firmemente intentar desenmascarar a este prestidigitador si con mi nimio conocimiento, llego a suponer que fue así.
    La película te sumerge en los más oscuros y desgarradores efectos secundarios de una civilización a medio hacer, y lo hace con lentitud y seguridad; afianzando los cimientos para que no queden dudas de que el grupo humano que retrata es ese al que nadie quisiera pertenecer.
    Una discreta e íntima obra maestra que, por designios de la industria, quedará fuera del alcance de populacho.
                                                             Luis F. de Castro.

martes, 17 de septiembre de 2013

La gran familia española, o rusa, o birmana.



Así veo a Daniel Sánchez Arévalo: ligero de equipaje. La película parece estar hecha sin temor al fracaso, casi temerariamente. Una asincronía casi insultante acompaña una trama que -en un principio- cuesta seguir. Escenas atrayentes se solapan con otras que provocan sentimientos parecidos a la vergüenza ajena; de las que tienes que apartar la mirada casi por obligación, pero hete aquí que -a la postre- algo desconocido las amalgama dando al conjunto un brillo original.
Los actores parecen haberse contagiado del sistema narrativo: sincopados, inconstantes, descontrolados y arrastran con ellos a un espectador que no sabe a qué atenerse hasta pasada media película.
Digna de ser vista.

                                                           Luis F. de Castro

martes, 6 de agosto de 2013

World War Z. Es lo que hay... y lo que debe haber. (Critica de cine)

    

     El que espere florituras psicológicas, contradicciones, tormentos y amarguras shakespearianas, que aguarde sentado. Una acción sin tapujos, pero sin pasarse; una historia hilvanada, pero sin complicaciones y unos efectos especiales impecables, pero sin novedades reseñables, conforman una película distraída y perfectamente aprovechable; además, el puntito de terror que le aplica el Sr. Foster está mejor que bien. Algún descuido de guión no empaña el conjunto. Los actores, en su sitio y la música, como los árbitros que lo hacen bien: ni se nota.
     Creo que es la única película de zombies en la que estos pobrecitos desgraciados no me han inspirado risa.
     Dentro de un tiempo, seguro que me apetece verla de nuevo.

3 sobre 5

                                                                                     Aldade

martes, 30 de julio de 2013

Expediente Warren o ir al cine para asustarse a gusto.(Crítica de cine)



      ¡Vaya película más buena! Harto ya de ir a ver cine de terror y encontrarte cosas de risa, esta película redime un género tan asquerosamente tratado que te hace ver el mundo cinematográfico desde otro punto de vista. Este es uno de esos trabajos donde la experiencia y el buen hacer “luce”: Una dirección impecable, de las de antes; que utiliza los movimientos de cámara para lo que son, unos efectos de sonido en su sitio y en los que el silencio es una parte importante y un saber llevar a los actores encomiable. Aquí, en “Expediente Warren” o “The Conjuring” -que nunca sabré a qué viene tanto cambio de título-, no hay estrellas, hay verdaderos profesionales actuando, que visto lo visto, es de agradecer.
      Conclusión: Un gustazo que no debe perderse nadie a quien le guste el buen cine.

4.5 sobre 5


Aldade.  

miércoles, 10 de julio de 2013

After earh... o como, no hacer nada, teniéndolo todo. (Crítica cine)





Querido Will: Según este humilde servidor, la creación artística es, de las actividades humanas, la más parecida al trabajo de Dios y tú, eres un artista; o por lo menos, eso creí hasta ayer. Fui a ver tu último trabajo y cuando, al final, se encendieron las luces de la sala, parpadeé intentando dilucidar si eso que había visto era lo que pretendía ver o me había equivocado de sala.  Ese no es el camino, no. No es el camino del éxito, ni de la riqueza, no es el camino; tampoco el de la educación de los hijos, siquiera el de “pasar el tiempo”… sencillamente, no es el camino. Si el dinero y la fama te enturbian la mirada, viste ropas de faena,  ocúltate entre el populacho que paga por ver tus películas y trabaja con ellos; escúchalos, siéntelos y sabrás que se merecen más que eso, mucho más. Lo de Alter earh es una especie de afrenta, un improperio que no debe quedar sin castigo, aunque como mortificación deberías haber oído las risas de la sala durante cierto monólogo teóricamente trascendental y profundo. Estoy plenamente seguro que se te hubiera cerrado la boca del estómago.
“Si haces todo lo que puedes, no estás obligado a hacer más”.
Sé que te rodean los aduladores y que, a sabiendas de que intentan engañarte, los crees. ¡Vaya incongruencia! ¿no? Eso no debería preocuparte del todo. Es una especie tan agresiva y omnipresente que, hoy día, rodea también a los mediocres y por ende, si no perteneces a ese gremio –al de los mediocres, me refiero- los detectas inmediatamente; lo que sí debería preocuparte es la búsqueda de ciertos detalles que, por incontrolables, son más de fiar: Ve de incógnito tus películas, compra periódicos locales, entra de anónimo en páginas de cine… ¡Tú ya sabes!
Si te gusta lo que haces y quieres que tu hijo se gane la vida honradamente como tú, apártalo del camino fácil. Ese no merece la pena.
De momento, los cines de Colocotroco tienen órdenes estrictas de este monarca de devolver el importe del ticket a todo aquel que –tras ver tu trabajo- así lo considere.
                                                                                       

Aldade