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domingo, 26 de abril de 2015

Algo huele a podrido al sur de las Canarias

http://serbarrendero.blogspot.com.es/2013/10/la-princesa-mette-mary-visita-una.html   


 Quizás sea la hora, quizás el día, pero, después de hacerme a la idea de lo que ha pasado con el pedazo de pesquero accidentado en Las Canarias, más me machaca las meninges aquel dicho de “Pa lo que me queda en el convento, me cago dentro” ...Pero, después de lo de aquel “Prestige” -de tan infausto recuerdo, por cierto- ¿como se les ocurre sacar esa sucia chatarra a mar abierto para que se hunda? Que alguien me lo explique. No será mejor limpiar ese montón de mierda en una esquina que tener que ir recogiendo mojones por medio Atlántico. No lo entiendo... Si seré zangolotino que se me escapa. Ahora ya se sabe: que si la mancha va, que si la mancha viene y dos destructores, cuatro dragaminas, el “Juan Sebastián Elcano”, doce helicópteros, la Tejerina y cuatro mil doscientos voluntarios persiguiéndola por doquiera que vaya... ¡Menudo papelón! ...no, si ya lo decía aquel: “Ni una cabeza buena”   

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Dentro de nada, todos calientes.

http://www.mistarjetasvirtuales.com/


 Hoy, 31 de diciembre, aquí, en Madrid, hace un frío del carajo. Hace un frío conversador, de esos de los que todos hablan cuando no hay otra cosa qué decir. 
Es en esta tesitura, donde se hace difícil creer en esa cosa del calentamiento global; pero en esto pasa como con las “meigas”; creer no creeré pero haberlas hailas... 
Y digo yo; ¿porqué -y a la vez que intentan evitarlo-, no nos adaptamos a él? 
Está muy bien eso de controlar la emisión de ciertos gases, evitar conductas irrespetuosas con el medio ambiente y otras cosas así, pero vista la irreversibilidad de la situación -según los sesudos que entienden-, echo en falta medidas de adaptación a lo que se nos viene encima.


Luis F. de Castro

lunes, 29 de diciembre de 2014

La suma de todos

 http://www.humorgrafico.org/galerias/museo-virtual/franchu

Caigo en la cuenta del punto de racionalidad que en su día se quiso dar a la imagen institucional de la Comunidad de Madrid. Sin ir más lejos, su eslogan: “La suma de todos”. Bonita declaración de intenciones para una -no deja de ser eso- comunidad de propietarios; porque su fundamento se basa, a mi ufano entender, en la simple, directa y noble intención de sumar voluntades y aptitudes para conseguir las más altas cotas de bienestar común posible.
Visto lo visto y teniendo en cuenta que todos los que suman no parecen ser tantos como debiera, no estaría de más que nos mirásemos al ombligo uno por uno y analizásemos cual es nuestra aportación a la comunidad.
¿Damos más o menos de lo que recibimos?
Y después de hacer nuestras cuentas... sin trampas, por supuesto, tendremos más claro hasta que punto podemos o no exigir.


Luis F. de Castro



viernes, 14 de noviembre de 2014

Carta abierta a una rancia servidora pública.



Aborrecida funcionaria:

Hoy, día 14 de Noviembre, en el cruce entre las calles Espinar y Nuestra Sra. de Fátima, la avería del semáforo, requería de la actuación de la Policía Local
Quieran los más desagradecidos hados que formando parte de los agentes que para ello acudieron, estuvieras tú, y debes saber cuan desagradable me resultaste. Tu gesto de superioridad, tu pedantería, tu desabrida verborrea y tu nula capacidad profesional me llamaron la atención de forma desusada. Yo, que creía -en mi ufana experiencia- que los funcionarios policiales de hoy habían desterrado esa manera de actuar con la que, en otro tiempo, intentaban hacerte pasar por cucaracha, comprobé cuan equivocado estaba.
Menuda sensación de nausea me llevé de nuestro encuentro.
Decirte que no realizas adecuadamente tu trabajo; y que no sé si esto se debe a que el día que explicaron cómo dar el alto,  estabas de picnic, o que cuando tocaba la lección sobre cómo dirigirte a uno de esos ciudadanos que pagan tu sueldo, retozabas con tu novio en el Retiro, o que la asistencia a un concierto de Sabina, te impidió asimilar que las normas de convivencia las marca la Ley y no tú, pero lo que sí sé es que por una u otra razón, sería una suerte que estuvieras de adorno… por lo menos no harías daño.. Además recordarte que todos esos adminículos que llevas a la cintura y que –dicho sea de paso- casi no puedes mover, están para ayudarte a que esa ciudadanía a la que te debes se sienta segura, y no para intimidarla. Así que, si has reñido con tu madre, el niño no te come o ya no te quedan moscosos con los que irte unos días a Benidorm, son problemas tuyos que, como todo hijo de vecino, te tienes que tragar sin que tu labor profesional se vea enfangada por ello.
Es una puñetera maldición soportar funcionarios como tú, entre otras cosas porque enmierdas la labor de otros muchos que sí hacen lo que deben y de buenas maneras…


He dicho.

Luis F. de Castro

viernes, 17 de octubre de 2014

Algo huele a mierda bajo la Estrella Polar

Leo hoy con estupor dos reseñas  en un diario de tirada nacional: Una sobre la cristiana Asia Bibi, paquistaní, que tras cinco aplazamientos de la vista, comprueba como el tribunal de apelación de Lahore, confirmó ayer la pena de muerte acusada de blasfemia; su delito: Renunciar a la religión musulmana para desposar con un cristiano. Y la otra sobre Antonio Troitiño, palentino de 57 años; terrorista miembro de ETA, autor de 22 asesinatos, por los que fue condenado a más de 2.700 años de prisión y que obtuvo la libertad al considerarse cumplida la pena tras la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos después de pasar 24 cómodos años en la cárcel, y para el cual, la justicia británica ha denegado la extradición por considerar, al contrario que el Estado español, que no ha vuelto a ETA.
La humanidad se está rompiendo a jirones. Si tantos miles de  prebostes, sabios, santones, catedráticos, líderes, salvapatrias, craks, etcétera, a los que pagamos tan generosamente, no se dan cuenta hacia donde vamos, no merece la pena pagarles más. Volvamos a la ley del más fuerte, a las cavernas, a cagar por las esquinas, a devorarnos los unos a los otros… volvamos al lugar de donde venimos; al puñetero polvo.
Partiendo de la nada hemos conseguido alcanzar las más altas cotas de podredumbre.


Luis F. de Castro

jueves, 16 de octubre de 2014

Ni héroes ni villanos

Hoy me desayuno ante un cartelón -en plan anuncio de corrida de toros-, en el que se anuncia, entre loas y fanfarrias, cuan héroes son los trabajadores de la sanidad. ¡Pero que injustos somos! Cuanto vocinglero. Hace poco se les daba caña hasta en el alma y ahora… España es el país del todo o la nada, del te amo o te odio. ¿Qué nos pasa? Los trabajadores de la sanidad son exactamente iguales que aquellos que optan por profesiones en las que hay un punto vocacional. Hay muchos: Policías, veterinarios, economistas, jueces, fareros, etcétera; en fin, trabajadores que se ganan la vida haciendo lo que han elegido hacer… -peor están otros no han podido- Dejémonos ya de héroes, que después se lo creen, engordan y de ahí a villanos, hay poco. Mejor hablar de buenos o malos profesionales, de vagos o hacendosos, de honrados o mangantes; los héroes son otra cosa.



Luis F. de Castro

sábado, 4 de octubre de 2014

Un vaso medio vacio

Dice la canción que "cada quien es cada cual" y yo me permito apostillar que en España más. Leo que muchos de los comentaristas dejan descansar los argumentos en contra de la monarquía sobre la "decorativa" figura de la familia real y sin embargo, no tanto, sobre la organización territorial de nuestro país. Lo cierto es que España es hoy por hoy un estado abocado a su desaparición como tal en tanto nos sigamos centrando en lo accesorio y no en lo fundamental. Diecisiete autonomías con otros tantos reyezuelos y sus correspondientes séquitos cuyo fin último no es el bienestar de sus conciudadanos, sino la perpetuación de sus mandatos, infinidad de parlamentos que para justificar su existencia y sus enormes presupuestos legislan hasta lo absurdo, sumergiendo al pueblo en una normativa tediosa, cuando no hedionda y clasista, miríadas de adláteres y advenedizos especializados en sacar los higadillos a una ciudadanía adormecida, inculta y altamente influenciable... ¡vamos! que la monarquía es un uñero dentro de un cuerpo devorado por el cáncer.
Perdonar mi pesimismo, pero no veo solución.

Somos un pueblo -mal que me pese- condenado a sufrir autodestrucciones periódicas y al que la envidia no deja ver lo que de bueno nos rodea y las posibilidades que como nación, yacen adormecidas en nuestro interior.

Luis F. de Castro

lunes, 29 de septiembre de 2014

Crea un líder y échate a dormir.

   
 Es encomiable la lucha de muchos pueblos por la ley, la democracia y la libertad; cómo se baten por encumbrar ideas que, visto lo visto, son ya más tópicas que reales; cómo derriban una barrera sólo para comprobar que se ha creado otra nueva ante ellos; es admirable. Y es que, entre esas barreras que se encuentran por el camino, creo que las más importantes son la falta de cultura y la demagogia. ¿Cómo es posible que miles y miles de ciudadanos -la mayoría honrados y laboriosos- se unan a tesis dictatoriales en contra de otros -tan honrados y laborioso como los primeros- enarbolando armas y banderas de manera violenta y radical? ¿Cómo es que la humanidad no aprende de sus errores? Y lo más curioso es que, en la mayoría de los casos, buscan  exactamente mismo.

Luis F. de Castro.

viernes, 26 de septiembre de 2014

En la trasera de mi calle



En la trasera de mi calle, hay otra en la que, desde hacía tiempo, un bazar chino  ponía a disposición del barrio una infinidad de mercaderías. Era un híbrido entre cueva  y centro comercial. De la primera tenía la penumbra, el silencio y el olor a humedad y del segundo la oferta y el servicio, con lo que ninguna objeción se le podía poner a su tranquila existencia. Siempre estaba ahí para lo que fuera menester; una barra de pan a deshora, unas pilas para el consolador, un florero o una libreta; ninguna necesidad salía de allí sin ser convenientemente atendida y así, desapercibido e imprescindible, pasaban los días para el chino del barrio. Pero hete aquí que un día el chino apareció cerrado. Tan silencioso se fue como había llegado y las necesidades extemporáneas de los vecinos se buscaron otro chino un poco más allá.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ayer, en el médico


Ayer,  200 años y 134 días después de la única guerra que deberíamos haber perdido y motivado por un asunto de pólipos, tuve a bien pasar por la consulta del especialista en digestivo. Llegado al lugar  a la hora indicada, me topé con una ventanilla  que, a la par que cerrada, se encontraba orlada hasta límites insospechados de carteles informativos. Eran dispares en formas, tamaños y colores: unos nuevos y otros ajados, unos escrupulosamente escritos y otros burdamente garabateados, unos  firmados con “gracias” y otros con “la dirección” pero todos, todos, ordenando cosas o imponiendo condiciones para ser atendidos.
Enfrascado en su lectura cual recita salmos del antiguo testamento, no caí en la cuenta del tiempo y mi enano interior y yo nos sumergimos en una disputa justiciera sobre lo soberbio y pedante de sus contenidos: Que si quieres ser atendido, con la tarjeta sanitaria en la boca, que “ojito” con levantar la voz, que si la hora de la cita es de mentirijillas, que si debíamos permanecer sentados, que si los móviles apagados… y un sinfín de memeces más a cual más imperiosa y restrictiva. En esto que me vi levantándome con ímpetu justiciero y –digno y orgulloso- arrancar uno tras otros todos los “papelajos”, me vi increpando al personal sobre su descarada falta de eficiencia, me contemple dándoles lecciones sobre la adecuada atención al público, me sentí querido por los sufridos administrados y aplaudido por ellos, me vi… ¡hay como me vi!

-         Señor, que no tengo todo el día, me da sus papeles o prefiere seguir rezando…
-         ¡Oh! Si, si, perdone; es que me distraje con estas amables indicaciones. Tenga, tenga.



Luis F. de Castro.

martes, 26 de agosto de 2014

Sobre como usar la influencia para aprovecharse del débil.

http://www.cinemanet.info/2008/11/la-influencia-del-cine-en-jovenes-y-adolescentes-completo/

Casi todos sabemos que la claridad y la persistencia de un mensaje suelen ser condiciones necesarias para que este cale, para que su efecto sea el buscado; que el mensaje sea veraz y ajustado, es lo de menos. No se necesita más que una razonable base lógica para que mentes influenciables lo acepten como verdadero. Para darnos cuenta de ello, solo debemos dar un repaso a los titulares de cualquier periódico o a los sumarios de noticieros televisivos.

jueves, 17 de julio de 2014

El tumor


Queridos colocotrocos; No sé si pensaréis como yo, pero que  la sociedad en la que vivimos siente aversión a las ideas nuevas, es para mí un hecho. Todo lo que vaya en la dirección de revolver tópicos y sacar a la masa de su zona de confort, da grima. No estoy hablando de un nuevo smartphone o de una ventajosa cuenta vivienda, sino de ideas que afecten al ideario político/religioso/económico que nos organiza. Tocar eso es como "mentar a la bicha"



Intentaba transmitir seguridad, pero en su interior, todo eran incertidumbres. Sabía de sobras que hay cosas que no están en los libros, cosas nimias en apariencia y vitales en verdad y que, de no ser tenidas en cuenta, llevarán el resultado al ignoto territorio del azar.
El tumor se había extendido imparable y pedía a gritos la intervención liberadora. La carne se pudría vertiginosamente y la vida de su dueño pendía de su decisión.
Por fin, resuelto, enarboló el bisturí y entre las sombras de la anestesia atacó la raíz del mal. Cercenó sin mesura,  cortó, escindió todo lo que parecía anormal y insano y al cabo concluyó que con ello, el problema estaría resuelto.
Al poco, comprobó cuan equivocado estaba. La fiebre no remitía, el dolor continuaba presente y su establecido conocimiento sufrió un rapapolvo más, uno más de tantos.
Pero el paciente, contra todo pronostico, no terminaba por morir. Tal parecía soportar los rigores del tumor que ya era más él que él mismo.
Y nuestro cirujano, transido de contradicciones, notó cruzar su pensamiento por una idea perturbadora: ¿No será una evolución y no una enfermedad? ¿No será esa masa, aparentemente informe y agresiva, un nuevo renacer vivificado?
… y dejó pasar el tiempo observando lo suficiente como para comprobar lo cierto de sus suposición. Nuevos cuerpo y alma surgieron de las profundidades del dolor, mas serena y sabia y nuestro hombre concluyó que éramos los culpables de frenar una evolución imparable y necesaria.
Más nada pudo hacer para transmitir su descubrimiento que, por revolucionario y absurdo se denigró hasta hacerlo desaparecer.
Y el mundo siguió extirpando tumores  con la más tranquila de las conciencias




Luis de Castro

miércoles, 2 de julio de 2014

Sobre dictadores y líderes.




Son la vanidad, la petulancia y la altanería atributos básicos del dictador; lo son desde la creencia propia de su superior capacidad y la necesidad de guiar un rebaño que carece de ella.
En el mejor de los casos y en un principio, el dictador se deja llevar por un sentido paternalista que indefectiblemente degenera en jactancia, presunción y engreimiento; circunstancias estas  que conllevan a una patológica aversión al disidente y por ende a su hostigamiento y eliminación.

domingo, 22 de junio de 2014

Sobre el cristal que nos ponemos delante para ver las cosas

     

     Es humana condición dar por cierto lo que nos gustaría que lo fuera; tan es así, que nublando nuestro entendimiento y excusando inconscientemente la falta de rigor, dan pábulo a mentiras, imprecisiones y tendenciosidades.
     Porqué, me pregunto.
     En cierta forma y en parte, se podría decir que por vagancia: “Si me satisface ¿para que voy a cerciorarme si puede que la verdad no me guste?” Es como si racionáramos la ética preservándola para tiempos mejores. Otra hipótesis sugeriría que nuestros principios se moldearan acorde nuestras necesidades y una suerte de evolución consiguiera acomodar nuestro raciocinio a la supervivencia; circunstancia esta última que sería razonable si no fuera porque somos –en teoría- seres racionales y no nobles bestias del campo.

     De cualquier manera, considero que esta falla en nuestro humano devenir está íntimamente relacionada con la educación, que nuestro espíritu crítico aumenta con ella a pesar de que en algunos individuos –por más leídos que se consideren- es una entelequia


Luis de Castro.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Lo que vemos en los demás y por ende, en nosotros mismos

            



           Qué eres, sino lo mismo que el otro pero colocado de diferente forma. ¿Tienes algún derecho sobre alguien?, ¿algún poder?; o no eres más que un corpúsculo infinitesimal colocado al lado de otro corpúsculo infinitesimal que espera angustiado que pase algo. Lo deprimente es que cuando acontece cualquier cosa, tu intervención es inane, inútil, intrascendente poco más allá de un tiro de piedra, y a los que afecte, serán igual de insignificantes que tú. Somos fútiles masas pensantes con delirios de grandeza.

            Enfrascados como estamos en adorar las veleidades de la pelusa de nuestro ombligo, se nos olvida que todos tenemos ombligo. Somos miles de millones de ombligos y miles de millones de pelusas exactamente igual de asquerosas y aburridas y que sólo aquel que; -¡Oh sorpresa!- se da cuenta de que tiene dedos que la sostienen, se sale del hatillo, reventándole el conjuro al malhadado brujo que nos tiene encantados. Tanto tiempo evolucionando, puliendo las conexiones neuronales, elaborando un pensamiento superior, para que ese raciocinio sublime y  desarrollado se termine esmerando más en la maldad, el orgullo, la envidia, la ira, la inmodestia, el derroche, la deslealtad, el desamor que en todo lo contrario. Sí; y no son los otros, eres tú, soy yo. El malencarado del semáforo, en funcionario cabrón, el fontanero estafador, el violador, el ocupa, el asesino, el político corrupto, todos somos tú y yo. Y todos aquellos que los sufren sin quejarse, sin alzar siquiera un brazo y que luego crean una atmósfera irrespirable con sus comentarios y actitudes en voz baja. Que también somos tú y yo.

 Cierras la puerta de tu casa con tres vueltas de llave, contratas un seguro que te asegure contra incumplimiento de seguros, te inquietas cuando ves a los guardias, te recoges cuando anochece…Hemos hecho de la vida humana un enorme u cambiante código penal del que no te puedes fiar. Nuestras manos ya no son blancas. La humanidad hipercomunicada, supralegislada, donde los gatos tienen millones de pies, no es viable. Tarde o temprano alguien o algo nos llamará a capítulo y nos dirá a la cara que somos FEOS, TONTOS y MUY POCA COSA y que a lo más que llegaremos es a destruir una parte de la corteza de una motita de un puntito que brilla -y brilla poco- en una galaxia que brilla -y brilla poco- en un rincón olvidado del Universo. 
 
            ¡Ah!, y no les digas a otros lo que crees que son porque te estás insultando a ti mismo.   



                                                       Luis F. de Castro.

viernes, 23 de agosto de 2013

Se matan, se matan, todos se matan.

Queridos conciudadanos: ¿Os habéis dado cuenta como está el mundo ahí fuera? Menos mal que aquí, en el reino de Colocotroco, estamos a resguardo ¿no?
Esta que os expongo es una opinión de uno de esos pobres que está a la intemperie y al que cualquier día le llueve encima.


El armamento químico y bacteriológico no tiene buena prensa. Deja daños feos y poco honorables. Que un afectado por gas sarín muera en dos o tres minutos por falta de aire es indigno, pero que lo haga desangrado por una pierna amputada en cinco, no. Asímismo, eso de dejar este mundo en masa, todos juntos y mediante igual método, ¡jó, que pereza! pero hacerlo diseminaditos por las calles o en pequeños grupos, unos  a cuchillo, otros a golpes, muchos descuartizados por una buena metralla, ¡eso es otra cosa! 
Yo no entiendo de armas: ni de estas ni de aquellas; no entiendo de política; no entiendo de casi nada, pero el nudo que se me hace en el estómago, sí entiende. El sufrimiento, el miedo, la pena, el desamparo de los débiles, de eso si entiende ese maldito nudo. Es ver algunas de esas imágenes que difunden, interesadamente o no, los medios; ver los rostros de alguna gente y  la cena se convierte en estopa. Intentas ponerte en su lugar viendo a tus hijos muertos o heridos como los hijos de esos pobres y se me viene a la mente –quizás sea una tontería más de las mías-, que lo mismo me da que me da lo mismo.
Morir por Dios, por Mursi, por lo que algunos dicen que es ley y democracia o por la Confederación Hidrográfica del Tajo ¡que más da!, la muerte es siempre la misma cuando es gratuita. Después vendrán esas excusas falaces, mentirosas o interesadas que nos cuentan que, si se hurga en ellas, huelen a podrida demagogia.
                                  
                                                                            Luis F. de Castro

jueves, 4 de julio de 2013

Versos 004

Queridos colocotrocos: Habida cuenta de la profusión de salvapatrias, mentirosos, manipuladores y ventajistas que nos rodean y de que -justo es reconocerlo- se alimentan de la estupidez, incultura, necedad y falta de criterio del populacho, he decidido prohibir estos defectos con la intención de matar a aquellos de inanición.


Versos 004


Llama a voz en grito al jamelgo represor
quien, a sabiendas, a la contra camina.
A pescar enseña sin dar carne con espina,
pregunta y levanta la pesada alfombra
sin enterarse que al poderoso hace sombra
y tanto pecado hizo nunca un pecador.

Sólo absurdos héroes y alocados villanos
escriben la arrastrada y hedionda historia
plagada de mentiras sin memoria,
de olvidadas muertes atiborrada,
de imaginadas gestas tapizada.
Amigo al enemigo y bastardo al hermano.

Otrora, la calidez de un sencillo momento.
Ahora, una sincera mirada.
Después, una flor perfumada
Y el silencio de unos párpados asintiendo

Y donde la ira tiñó todo de rojo,
hincará la paz sus raíces;
hondas,
recias,
puras;
sin recodos, sin matices;

donde el odio sea, de la basura, el despojo.

                                                 Aldade