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jueves, 17 de septiembre de 2015

Los caballeros las prefieren...suyas

     


     Éranse una vez dos chicas: morena una, rubia la otra y bellas las dos. Pertenecían al gremio de la farándula formando pareja artística y pasaban su tiempo correteando de escenario en escenario mientras escamoteaban su escasa pericia bajo escandalosas dosis de muslo y pechuga.
     Se llevaban bien, acaso por que eran muy diferentes y, aunque opinaran dispar, apoyábanse en todo lo que mereciera ser apoyado. Una era casquivana y promiscua... digamos que de bisagras bien engrasadas; importábale bien poco los detalles, cuando el general era lo suficientemente largo y grueso; a la otra no le saciaban ninguna de esas medidas, el único tamaño que llamaba su atención era el de la faltriquera que obligatoriamente debía estar bien surtida. Hablando claro; una era puta y la otra casi.

lunes, 23 de marzo de 2015

Andalucía o tener lo que se merece.


            Que la mente humana es difícil de escrutar no tiene discusión y, por lo tanto, que su escrutinio está al alcance de muy pocos, tampoco. El pensamiento colectivo y la sensibilidad social son manipulables hasta puntos insospechados, y lo que hoy es malo, mañana bueno y viceversa. Eso es una máxima universal, que por conocida, tratada y denostada, no deja de incrementarse extendiéndose hasta los últimos rincones de una sociedad gregaria y en exceso zafia. Se dice que un pueblo leído es un pueblo poco manipulable y que la libertad de pensamiento está en proporción directa a la cultura de sus componentes. Es a golpe de verdadera cultura como se van exiliando aquellos elementos de irracionalidad que hacen de nuestra sociedad algo al servicio de aquellos que conocen la técnica de la manipulación.
            Cientos de imputados/investigados, millones de euros sustraídos de los dineros públicos, una insondable red de clientelismo político y una carga de paro insoportable, no han sido suficientes para que el pueblo andaluz cambie su voto, siquiera por la vía de probar otra cosa que -presuntamente- menos daño haga. Y ahora qué. ¿Seguirá la sociedad andaluza arrastrándose en el mismo quejicoso tedio de siempre? ¿Tendrá el social descaro de seguir penando la mala suerte que han tenido con sus gobernantes? Se enterarán ahora los intelectuales de turno el porqué Telecinco es la número uno. Somo lo que somos, y cambiarlo es difícil, muy difícil; hasta el punto de que algunos consideran que la ruptura es la única vía. Romper con todo para cambiar de dueño... sí, de dueño, no se sale de una de esas con otra cosa que con amo nuevo, por que España es mucho de “Don Juanón o Juanillo” y en vez de limar, ajustar, reconducir somos de “mantenerla sin enmendarla hasta joderla, para después matarla”

            Espero no tener razón y que los tiempos hayan cambiado inadvertidamente para mí; que el análisis de esta situación sea más simple y sencilla del que bulle en mi cabeza y este nuevo avatar político sea parte de una solución que se me escapa. Mientras espero que sea así, no dejo de pensar en el tópico:  “Tenemos lo que nos merecemos”.

Luis F. de Castro

lunes, 29 de diciembre de 2014

¿Donde están los niños?

 Una sociedad sin niños es una sociedad triste, oscura y pesimista. Al igual que la madera pasto de la carcoma, un pueblo sin niños se quebrará ante cualquier dificultad, porque el aliciente de un futuro es el futuro mismo.
El desánimo es cosa de viejos y de niños la ilusión. Lo son todo, son la inspiración, son el motivo y la razón de un mañana vivo.
¿Dónde están los niños en esta tierra sin futuro?

¿Dónde el báculo de estos ancianos malhumorados y quejumbrosos?

                     Luis F. de Castro