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miércoles, 9 de septiembre de 2015

MI MÚSICA DE CINE - 3 (Con faldas y a lo loco, Billy Wilder, 1959)

     Siento que para algunos, lo que voy ha decir, será una tontá de viejo verde, pero es que -y discúlpenme- es hablar de Marylin y temblarme las calandracas.
    Se cuentan muchas historias sobre esta, mi musa más intemporal, pero sean o no ciertas, da igual: El mito es el mito y no me lo van a reventar ni esos pelucones que se calzaba, ni aquellos que me recuerdan que ahora será poco más que polvo… y es que es verla cantando “I Wanna be loved by you” y se me olvida que la física manda en todo lo que pesa o suene.
     La película, cuyo título original era “Some like it hot”, que traducido al castellano sería algo parecido a “A algunos les gusta caliente”, no se presentó en España de esa guisa porque la hubieran mandado a esparragar a Francia; de hecho se las tuvo tiesas con las censuras, tanto española como americana, censura esta que en aquellos tiempos (1959) no era moco de pavo. Marylin, en aquella época, tenía poco que demostrar: no era una excelencia como actriz, tampoco como cantante y siquiera su físico se ajustaba a los cánones -estaba más bien "rellenita"-, pero tenía un “nosequé” o un “queseyó” que obligaba a los estudios a aflojarle tres veces más soldada que a Curtis o Lemmon, y eso a pesar de sus impuntualidades, sus fallos de memoria y sus otras “cosillas” por el estilo. Esto levantaba envidias y resquemores a su paso, haciendo que mi admirada estuviera casi siempre a la defensiva. A este tenor se cuenta que un responsable de vestuario le dijo que Curtis tenía un culo más bonito que el suyo -¡menuda majadería!- a lo que ella se abrió la blusa y preguntó si el mozo tenía también mejor pecho que ella. Todo esto me lleva a pensar que no hubo buen ambiente entre ellos. Me llama mucho la atención una respuesta de Curtis a un periodista en la que se le preguntó sobre sus sensaciones al besar aquellos labios carnosos y pecadores: “Fue como besar a Hitler” contestó el malandrín. ¡Que sabrá ese! Creo que había resquemor en sus palabras.
     En cualquier caso, a Wilder le salió redonda y se confirmó como un genio de la comedia.
     Os dejo la escena donde I Wanna be loved by youpasa de ser un mero número musical a ser algo para recordar de por vida.





Luis F. de Castro

martes, 9 de junio de 2015

MI MÚSICA EN EL CINE – 2 (Singin' in the Rain , 1952, Stanley Donen, Jene Kelly)

¡Por Dios! Pero qué bien hecho. El número de Jene Kelly es la repanocha. De todos es conocido el perfeccionismo del amigo, pero este le salió redondo, a pesar de que lo hizo con 39 grados de fiebre y con un traje que mojado se iba de los diez kilos. Se dice que lo rodaron con varias cámaras en un solo intento; ¡mentira! Tardaron tres días de duro trabajo y multitud de tomas como sería de esperar de un montaje tan dificultoso. Otra de las curiosidades que rodean esta escena es que la lluvia era de una mezcla de agua y leche… ¡mentira, también! Se tomo iluminándola en contraluz para hacerla visible. Con todo, este número musical es de los que quedan grabados en la memoria de cualquiera al que le guste lo bien hecho y tenga sangre en las venas. Se pueden pasar por alto que el traje se moje y se seque aleatoriamente, que en el traveling sobre una pose con los brazos en cruz y la cara al cielo, Kelly casi se ahoga y le salen unos gorgoritos propios del apuro o que en una toma general se comprueba que solo llueve encima de nuestro protagonista... ¡Pelillos a la mar!