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sábado, 23 de agosto de 2014

Carta con poco -o ningún- interés II (Mi hermana)

            
http://www.risasinmas.com/posiblemente-el-cenicero-de-coche-mas-sucio-del-mundo/


     El mundo es cruel y amable al mismo tiempo, querido amigo; está lleno de contradicciones e incongruencias; y si no, explícame porqué nada es igual para nadie, los puntos de vista dispares no rodean y sin embargo, por mucho que creamos tener una idea original, nos equivocamos; esa idea ya la tuvieron muchos antes que tú, o lo que es lo mismo, no eres nada del otro mundo. Triste ¿no?
            Después de dejar a mi gata mascullando métodos y estrategias para asesinarme y a la vecina maldiciendo la hora en que salió a regar las macetas, salí a la calle con la intención de ir al trabajo para producir y pagar pensiones, corruptelas y pitanzas. En ella me espera el Reanult Clio de mi hermana. La muy bruja me lo ha cambiado por el mío con la peregrina excusa de que “¿Cómo quieres que vaya de boda con esta mierda? Andaaa… préstame el tuyo; prometo echarle gasolina y no arañarlo…” Tiene unos doscientos años de antigüedad –el Clío, no mi hermana- ; tanto es así que me asalta la sospecha de que en su capó no son caballos los que tiran, sino bueyes, y si tenemos en cuenta el olor, no creo equivocarme.

martes, 19 de agosto de 2014

Carta con poco (o ningún) interés


http://nomegustamessi.blogspot.com.es/2011/05/gato-de-caza.html

Hoy, querido amigo, he dormido fatal. Las tres cervezas de ayer noche me sentaron como si me hubiera bebido un bote de don Limpio y a eso de las cuatro estaba recorriendo el pasillo de casa arriba y abajo intentando digerir el chute de ibuprofeno que me metí “palosadentros” Lo cierto es que a tenor de la reacción de la gata, debía tener un aspecto deplorable: En calzoncillos, arrastrando los pies y con cara de cadáver, al darnos de bruces, se arqueó cual  bóveda mozárabe y el rabo se le puso como el cepillo del limpiar el polvo. En ese momento se cruzaron por mi cabeza ideas contrapuestas: ¿moriría intoxicado por la droga o desangrado a cuenta de un zarpazo en la yugular…?  Lo cierto es que ambos optamos por la retirada; ella hacia sus cuarteles de invierno –versus edredón del tálamo conyugal- y yo hacia el retrete buscando un cónclave entronado.

jueves, 25 de julio de 2013

Carta de un ciudadano temeroso

Queridos colocotrocos: Esta que os enseño la recibí ayer y, la verdad, tenga o no razón, no tiene desperdicio... ¡Pues si que está enfadado!




Carta de un ciudadano temeroso del Estado a ladronzuelos de poca monta, descuideros, esparcidores de basura, grafiteros, fittipaldis, escandalosos y sinceros a carta cabal.


     Como conciudadano vuestro que soy, comprendo que cada uno es dueño de sí y de sus excusas; y que la forma y manera en que nos desenvolvemos es producto de nuestra propia decisión y de una multitud de circunstancias. ¡Bien! También comprendo que el civismo es el resultado de una educación y que, por desgracia, no todos tienen acceso a un mínimo de ella. Llegados a este punto, y en el aspecto represor, me cuestiono la circunstancia por la cual a un servidor se le encoge el esfinter ante la posibilidad de que cualquiera le llame la atención sobre una nimiedad y, sin embargo a otros, parece motivarles. Aparte, me impresiona con la frescura y lozanía con que algunos vecinos establecen sus reales, pisando los de los demás.
     Se da la circunstancia de que transitamos por malos tiempos, y que la cosa de vivir no anda boyante; ni en asuntos de moral, ni en los de pecunio, con lo que como “a perro flaco, todo son pulgas”, nos quejamos hasta por respirar.
     Pienso, además, que mala mezcla es quejarse y dar motivos al tiempo, por que, de ahí al caos, nada y, las resultas del mismo, nunca fueron buenas para el pobre.
   Es por ello que este humilde poblador suplica que los ladronzuelos, en vez de robar, pidan; los descuideros, en vez de descuidar, se cuiden; que los grafiteros, en vez de ensuciar, pinten; que los fittipaldis, en vez de correr, se corran; los escandalosos, en vez de escandalizar, se escandalicen y los sinceros a carta cabal, se vayan a tomar por culo.


                   Este que os aprecia.

sábado, 13 de julio de 2013

Lo que son los tópicos.

 Queridos y estimados conciudadanos de Colocotroco: Os muestro una misiva remitida hace algún tiempo desde nuestra querida vecina, España. En ella, un ciudadano relata las incongruencias de la vida cotidiana en un conocido barrio de la capital: Carabanchel, y aunque esto que cuenta ocurría hace algunos años, no creáis que la cosa ha mejorado algo. ¡Pobres!



Estimado Rey:
            ¡Lo que son los tópicos!
Desde bien antiguo, desde Viriato tal vez, las invasiones romanas, bárbaras, árabes y Dios sabe cuantas más, pasando por ese gabacho al que  despedimos con malos modos por no pedir el debido permiso, hasta hoy, la historia del indómito pueblo hispano se cuenta por sus gestas. Cuantas remembranzas de heroísmo labradas en la médula de su espinazo, cuantas. Proezas y más proeza; hazañas a granel que hacen rebosar el capazo de nuestra memoria. ¿Quien puede negar la evidencia? Somos la leche; y el indómito pueblo español se nombra por la cantidad y calidad de sus heroicidades… Pues las mismas que cualquier otro pueblo oiga, ¿o somos más valientes que los bereberes…? ¡Un pan como unas hostias!... ¿O más guapos que los azerbayanos…? ¡Y un pico de porrón moñudo!; por que el afamado pueblo ibérico, si me apuran, tiene poco de pueblo. Sólo nos parecemos a uno cuando nos pinchan el testículo desde fuera; mientras tanto, nos dedicamos a destrozar el concepto que de él se tiene hasta el siguiente picotazo. Ni igualdad, ni solidaridad, ni fraternidad, ni armonía, ni amistad, ni concordia, ni… para qué: “¡Pa cagarla!” Esa es nuestra filosofía vital, vamos, no tanto como los argentinos, pero casi; de hecho, en ese caso, los alumnos adelantaron al maestro.

¿Y a que vendrá el rollo que me he permitido soltar? Fácil. Carabanchel. Tierra corajuda entre las corajudas. Donde hasta los zorros temían a los conejos, donde los labriegos se afeitaban con el rejón del arado sin desenganchar los bueyes. Pues bien. Ya no es lo que era. Los pobres habitantes de estas tierras rinden pleitesía a unos mandamases que les exigen cada día más y más cánones y tributos. Insaciables, el oro de sus anillos no deja ver sus regordetes dedos y ya, ni firmar edictos pueden con comodidad. Sus capas de terciopelo se fabrican con doble fondo para que les quepa el ansia de poder y compiten entre ellos para ver quien la tiene más larga. Sus cetros ya no admiten más pedrería y miran de reojo a ver quien lo tiene más gordo. Como sigan por ese camino y si no les detiene nadie, terminarán rajando la gallina para buscar el origen de los huevos de oro. Les hacen pagar por todo lo que en cualquier sitio sería simplemente vivir. Hace algún tiempo pintaron líneas verdes y azules en la calle y dijeron que eso era el S.E.R. –Y yo que pensaba que SER era otra cosa- Y que el que dejara el vehículo allí: “a pagar”.-“oiga, que yo vivo aquí”. “Es igual, usted pagará, además, una cantidad fija”. Ahora la basura… “y cuidadín”.- “Oiga, que aquí hay  botellón los fines de semana y como no viene la policía local no dormimos y encima lo dejan todo sucio” “Usted denuncie, que algo se hará”. El caso es que de tanto pagar y de tan poco dormir va y le da un síncope al pobre e indómito vecino y  como una bala para el hospital, claro. Como está a dos minutos del Gómez Hulla, renqueante allí se presenta, pero como es el Hospital General de la Defensa y esa defensa no es la suya, “a la mierda” que diría F. Fernán Gómez, vamos que no le atienden, y tambaleante no se dirige al Doce de Octubre, no; ni al de Alcorcón que se encuentra a 25 minutos, ni al de Leganés, que está a 15, si no a su queridísimo hospital de referencia, al Clínico San Carlos que a las nueve de la mañana –Vaya hora para darle el síncope- está a 90 minutos de Cristo-Alá y toda la mitología Griega, y no es que a otra hora esté mucho más cerca. Además el familiar que le lleve que se olvide de su coche o que se amancebe con los 90 eurazos de multa que le van a caer, o con el rumano que le extorsione para no escogorciarle el vehículo; igualmente, que se lleve tienda de campaña, comida e infiernillo por que los de Urgencias dicen que trabajo tienen un “rato largo” y, aunque el interfecto sea de Carabanchel, no tienen ganas de que se les muera y después vengan los deudos con demandas. Eso sí, cuando salga de allí, el vecino lo hará con muda expresión de idiota y un montón de papeles en la mano.

 El caso es que estos corajudos vecinos, si por el tópico fuera, hubieran corrido a gorrazos a sus gobernantes, pero, ¡que va! mayoría absoluta, oiga. Talmente anestesiados. La fuerza por la boca. Le digo yo al del segundo de echarnos al monte y no sin razón me espeta que qué monte, si ya no queda. “.-Que no, que es a coger espárragos, que algo nos ahorraremos para pagar a estos…” “.-¡Ah, bueno!, si es pa eso…”




                                                                       Aldade

miércoles, 10 de julio de 2013

After earh... o como, no hacer nada, teniéndolo todo. (Crítica cine)





Querido Will: Según este humilde servidor, la creación artística es, de las actividades humanas, la más parecida al trabajo de Dios y tú, eres un artista; o por lo menos, eso creí hasta ayer. Fui a ver tu último trabajo y cuando, al final, se encendieron las luces de la sala, parpadeé intentando dilucidar si eso que había visto era lo que pretendía ver o me había equivocado de sala.  Ese no es el camino, no. No es el camino del éxito, ni de la riqueza, no es el camino; tampoco el de la educación de los hijos, siquiera el de “pasar el tiempo”… sencillamente, no es el camino. Si el dinero y la fama te enturbian la mirada, viste ropas de faena,  ocúltate entre el populacho que paga por ver tus películas y trabaja con ellos; escúchalos, siéntelos y sabrás que se merecen más que eso, mucho más. Lo de Alter earh es una especie de afrenta, un improperio que no debe quedar sin castigo, aunque como mortificación deberías haber oído las risas de la sala durante cierto monólogo teóricamente trascendental y profundo. Estoy plenamente seguro que se te hubiera cerrado la boca del estómago.
“Si haces todo lo que puedes, no estás obligado a hacer más”.
Sé que te rodean los aduladores y que, a sabiendas de que intentan engañarte, los crees. ¡Vaya incongruencia! ¿no? Eso no debería preocuparte del todo. Es una especie tan agresiva y omnipresente que, hoy día, rodea también a los mediocres y por ende, si no perteneces a ese gremio –al de los mediocres, me refiero- los detectas inmediatamente; lo que sí debería preocuparte es la búsqueda de ciertos detalles que, por incontrolables, son más de fiar: Ve de incógnito tus películas, compra periódicos locales, entra de anónimo en páginas de cine… ¡Tú ya sabes!
Si te gusta lo que haces y quieres que tu hijo se gane la vida honradamente como tú, apártalo del camino fácil. Ese no merece la pena.
De momento, los cines de Colocotroco tienen órdenes estrictas de este monarca de devolver el importe del ticket a todo aquel que –tras ver tu trabajo- así lo considere.
                                                                                       

Aldade

martes, 25 de junio de 2013

Carta de un español a los colocotrocos.

Esta misiva, queridos colocotrocos, encontrela bajo la puerta de mi palacio. Como quiera que va dirigida a vosotros, súbditos del reino, os la expongo a juicio.
Pobre pais, el de nuestros vecinos españoles. Temblando estoy de que nos invadan buscando el bienestar aquí omnipresente... aunque si traen tortilla de patatas, choricitos fritos y cerveza, podríamos hacerles un hueco.



Convivo, luego salgo perdiendo siempre.


Hace mucho, pero que mucho tiempo, alguien me dijo que por fecha de nacimiento me correspondía ser Libra y, por tanto, persona especialmente sensible a la injusticia, al desafuero y, en conclusión, a la arbitrariedad. Vaya por delante decir que no suelo dar pábulo a creencias de cariz esotérico y para un servidor de ustedes, el horóscopo lo es. Aceptemos como verdad que no sé si el hábito hizo al monje o el monje hizo al hábito, pero aquella lejana sentencia “se me quedó”; el caso es que por aquí y por allá, do quiera que vas, te rodean; es más: Tú mismo sueles sorprenderte, a veces, abusando maliciosamente de algún congénere para conseguir algún nimio beneficio, pero te disculpas: “Son pequeñas cosas que no van a ningún sitio”.

 Sales a la calle. El frío viento invernal no invita al paseo, más bien al trote; ¡Vamos! Que el día no es para andar esperando a que el paso de peatones se ponga en verde a juzgar por los que cruzan sin esperar su turno. Me sorprende sobremanera que son más las personas de edad avanzada las que se arriesgan. Debe ser que ya no quieren seguir cobrando la pensión… Y la vendedora del cupón tras extraer el último cigarrillo del paquete, arruga este y lo arroja al suelo un par de metros delante suya; será para que no le falte trabajo al barrendero. Sigues adelante y a tu espalda, un anónimo individuo extrae de sus pulmones algo que supongo es un escupitajo. El sonido que produce es indefinible y lo escucha todo el que esté en cien metros a la redonda. Entro en el Metro y mientras compro el billete, tres treintañeros –encorbatados ellos- se cuelan sin pagar entre risas y gorjeos. Ya dentro del vagón, una señora añosa se quejaba a otra señora más añosa aún de que “Esto ya no es lo que era”. Nadie se había levantado para dejarles asiento y cuando la novedad de la incidencia había pasado, le relacionaba los medicamentos que le había recetado Don Manuel para su familia  “…y es que es más bueno”.

Y así podríamos seguir “in saecula saeculorum” Nuestra cotidianidad está llena de estos momentos que, por abundantes, pasan desapercibidos; momentos que nuestra consciencia hace desaparecer al poco de haberlos vivido y no por ello, debemos echar en saco roto. Sus actores no son delincuentes, no son malhechores, somos nosotros mismos; son esos que cuando conjugan la oración en pasiva ponen el grito en el cielo, se rasgan las vestiduras, piden responsabilidades, les entra diarrea sin darse cuenta que a la vuelta de la esquina su perro contrae el abdomen y nos deja un recuerdo imborrable a todos; eso sí, él mirará de un lado a otro porque hoy, precisamente hoy, no tiene bolsa para recoger la boñiga.

Somos muchos, somos iguales en derechos y diferentes en formas de pensar, pero tenemos algo en común: el espacio donde vivimos y si no adecentamos nuestro sentido de respeto a las normas, mal vamos.

Los tiempos avanzan que es una barbaridad -decían nuestros abuelos-; pues hoy deberíamos cambiar lo de barbaridad por monstruosidad, aberración, absurdo o quien sabe qué. Teniendo en cuenta los que somos y los que seremos, la diferencia entre ricos y pobres, lo enfadados que están unos y otros y que –digan lo que digan- sigo pensando que EN EL MUNDO HAY MALOS DE VERDAD, o los poderes públicos  -es decir, esos que elegimos por que son más guapos y hablan mejor- empiezan a ejercer de una vez o… “a tomar por saco”

Se imaginan un planeta poblado de catorce mil millones de enfermos mentales especializados exclusivamente en sobrevivir…

Delirante.


                                               Carta a los colocotrocos.   25-12-2008

viernes, 21 de junio de 2013

Carta interceptada a un peligroso ciudadano

   Queridos coloctrocos: Es mi deber anunciaros la detención de un peligrosísimo elemento. Iba en Vespino y portaba la misiva que mando reproducir aquí. Su texto se refiere a asuntos de nuestro reino vecino y hermano, ¡Eggpaña!, con el que debemos ser solidarios y colaborar en la erradicación de estos "evolucionistas descerebrados" que tanto daño la infieren.
   Llevaba en su poder, además, un juego de llaves fijas, destornilladores y un martillo. Alegó que eran para arreglar el desagüe del baño a su cuñado, pero todos sabemos que son armas de increíble efectividad en "según qué manos". Por supuesto y en defensa de la seguridad del pueblo, ha sido apartado del mismo.
                                                                       Vuestro Rey 


Ot Plá:
Reinicia.
Escondido en un evidente buen manejo del castellano, escondes un personal manejo del sentido común. Lo pasado poco importa si lo por vivir es cuestión de vida o muerte. Si supeditas un futuro y un horizonte de paz y bienestar a una historia, cuando menos dudosa, a una historia contada por gente de poco fiar, sólo consigues supeditar tu porvenir a intereses aviesos y torticeros. Piensa que la inmensa mayoría de los responsables directos del desaguisado ni está, ni se les espera y que los descendientes están muy interesados en conservar sus privilegios ¡vamos!: en llevarse el gato al agua... Y a que no sabes quienes son el gato: tú y yo. A mí, España me la trae al fresco y Cataluña también; lo que realmente me importa es el bienestar de mi familia, de mis hijos, la estabilidad, la seguridad, la ... tú ya lo sabes; por que seguro que en el fondo coincidimos... y no tanto en el fondo. El pueblo, la gente es lo que importa.
Tu voto debe direccionarse en ese sentido: lo que te aconseje la mano izquierda; la derecha -la mano-, normalmente, está ocupada trabajando y piensa poco. No somos borregos y la educación que me dieron mis padres no sirve para babear delante de unos líderes que sólo se mueven por el poder y consideran el resto como accesorio. Qué diferencia hay entre la tierra catalana y la manchega... y entre el pan que comes en Lérida y en Málaga... y entre el cariño de una madre hacia sus hijos en Olot o en Orense: Poco. Deja de escuchar a esos politicastros patrioteros y escucha a tu razón. Hay que mandar las fronteras a la mierda, por que sólo son parcelas de poder para latifundistas modernos, donde tú y yo no somos más que meros "paganinis" prescindibles.

Salud a todos