http://nomegustamessi.blogspot.com.es/2011/05/gato-de-caza.html
Hoy, querido amigo,
he dormido fatal. Las tres cervezas de ayer noche me sentaron como si me hubiera
bebido un bote de don Limpio y a eso de las cuatro estaba recorriendo el
pasillo de casa arriba y abajo intentando digerir el chute de ibuprofeno que me
metí “palosadentros” Lo cierto es que a tenor de la reacción de la gata, debía
tener un aspecto deplorable: En calzoncillos, arrastrando los pies y con cara
de cadáver, al darnos de bruces, se arqueó cual
bóveda mozárabe y el rabo se le puso como el cepillo del limpiar el
polvo. En ese momento se cruzaron por mi cabeza ideas contrapuestas: ¿moriría
intoxicado por la droga o desangrado a cuenta de un zarpazo en la yugular…? Lo cierto es que ambos optamos por la
retirada; ella hacia sus cuarteles de invierno –versus edredón del tálamo
conyugal- y yo hacia el retrete buscando un cónclave entronado.
