Dice la canción que "cada quien es cada cual" y
yo me permito apostillar que en España más. Leo que muchos de los comentaristas
dejan descansar los argumentos en contra de la monarquía sobre la
"decorativa" figura de la familia real y sin embargo, no tanto, sobre
la organización territorial de nuestro país. Lo cierto es que España es hoy por
hoy un estado abocado a su desaparición como tal en tanto nos sigamos centrando
en lo accesorio y no en lo fundamental. Diecisiete autonomías con otros tantos
reyezuelos y sus correspondientes séquitos cuyo fin último no es el bienestar
de sus conciudadanos, sino la perpetuación de sus mandatos, infinidad de
parlamentos que para justificar su existencia y sus enormes presupuestos
legislan hasta lo absurdo, sumergiendo al pueblo en una normativa tediosa,
cuando no hedionda y clasista, miríadas de adláteres y advenedizos
especializados en sacar los higadillos a una ciudadanía adormecida, inculta y
altamente influenciable... ¡vamos! que la monarquía es un uñero dentro de un
cuerpo devorado por el cáncer.
Perdonar mi pesimismo, pero no veo solución.
Somos un pueblo -mal que me pese- condenado a sufrir
autodestrucciones periódicas y al que la envidia no deja ver lo que de bueno
nos rodea y las posibilidades que como nación, yacen adormecidas en nuestro
interior.
Luis F. de Castro
