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jueves, 26 de marzo de 2015

Ayer en el médico

 Ayer, 200 años y 134 días después de la única guerra que deberíamos haber perdido* y motivado por un asunto de pólipos, tuve a bien pasar por la consulta del especialista en digestivo. Llegado al lugar a la hora indicada, me topé con una ventanilla que, a la par que cerrada, se encontraba orlada hasta límites insospechados de carteles informativos. Eran dispares en formas, tamaños y colores: unos nuevos y otros ajados, unos escrupulosamente escritos y otros burdamente garabateados, unos firmados con “gracias” y otros con “la dirección” pero todos, todos, ordenando cosas o imponiendo condiciones para ser atendidos.
Enfrascado en su lectura cual recita salmos del antiguo testamento, no caí en la cuenta del tiempo y mi enano interior y yo nos sumergimos en una disputa justiciera sobre lo soberbio y pedante de sus contenidos: Que si quieres ser atendido, con la tarjeta sanitaria en la boca, que “ojito” con levantar la voz, que si la hora de la cita es de mentirijillas, que si debíamos permanecer sentados, que si los móviles apagados… y un sinfín de memeces más a cual más imperiosa y restrictiva. En esto que me vi levantándome con ímpetu justiciero y –digno y orgulloso- arrancar uno tras otros todos los “papelajos”, me vi increpando al personal sobre su descarada falta de eficiencia, me contemple dándoles lecciones sobre la adecuada atención al público, me sentí querido por los sufridos administrados y aplaudido por ellos, me vi… ¡hay, como me vi!
-Señor, que no tengo todo el día, me da sus papeles o prefiere seguir rezando…
-¡Oh! Si, si, perdone; es que me distraje con estas amables indicaciones. Tenga, tenga.

Luis F. de Castro.


*Refiriéndose a la guerra de independencia española, Napoleón I, en su exilio, declaró:
Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses... esta maldita guerra me ha perdido.”

Fraser, Ronald: La maldita guerra de España. Historia social de la guerra de la Independencia, 1808–1814.

jueves, 2 de octubre de 2014

Una consideración sobre sindicalismo

     
    En este caso -como en muchos otros- es injusto mezclar churras con merinas. Los sindicatos deberían financiarse con las cuotas de sus afiliados, al igual que  -como entidades de interés público y sin ánimo de lucro- ser beneficiarias de ciertas ventajas fiscales y subvenciones,  pero de ahí a convertirse en sumideros de recursos, va un mundo. La actual falta de control sobre sus cuentas lleva a las irregularidades que todos vemos día a día y ello no hace otra cosa que ahondar la desafección que provocan en una gran parte de la población trabajadora. Pienso que el mundo sindical se ha dejado a su suerte, siendo los principales culpables de ello, sus propios dirigentes. Los sindicatos son imprescindibles, pero su descontrolada deriva y el escaso esfuerzo que hacen por mostrarse como tal, van camino de lograr que muchos trabajadores escojan otros caminos en la defensa de sus derechos. 

Luis F. de Castro

sábado, 9 de agosto de 2014

Sobre la medida de las cosas



Seguramente habréis oído aquello de  “… y qué es eso comparado con el cariño de una madre” Suele ser una de esas aseveraciones que se hacen para menospreciar -de alguna forma-, frases relativas a  cosas cuya cantidad es notable; y ahora, yo me pregunto: ¿tenemos realmente conciencia de la proporción de las cosas?  Porque el tamaño de lo que nos rodea es un concepto tan abstracto como “la fe” sino es comparado con algo; solo en ese momento consigue nuestra mente darle un valor “razonable”.
Me viene a la cabeza aquella situación por la que una persona –muy enfadada ella- calificaba de irracional, inadmisible y demencial que otra votara a determinado partido político –legal, por demás señas- para, acto seguido, usar exactamente los mismos calificativos para definir al asesino de una niña…  O cuando escuchas a los espectadores de un partido de futbol  dirigirse al árbitro en términos que no usaríamos para James Manson o Adolf Hitler.
Si usáramos el raciocinio para mesurar esos –llamémosles- desfases, nos daríamos cuenta que hay que bajar el listón; hay que reducir el nivel para dejar espacio para que podamos digerir la verdadera medida de las cosas.
La mente humana es la hostia; compleja como pocas cosas en la naturaleza; comprenderla es –en muchos casos- misión imposible y sólo desde esta óptica podremos convivir con nuestros vecinos. Intentar buscar el motivo a cada una de nuestras acciones,  pretender justificar todos nuestros actos es –cuando menos- un derroche de recursos y no se me va de la cabeza la idea de que mejor nos iría si esos recursos los dedicáramos a otras cosas.

Luis F. de Castro

jueves, 3 de julio de 2014

¿Porqué los hombres son de dar por c… y las mujeres de tocar las p…?


http://www.usarfacebook.com/tag/mujeres/


La evidencia es la madre de la ciencia, y que machos y hembras somos diferentes, es tan cierto como que Dios es el primer invento del ser humano. No hay más que echarse un vistazo a uno mismo y compararse con el individuo de otro sexo que tengas más cercano.
 No tengo más remedio que pasarme  por el arco del triunfo los tópicos que, como todos sabemos, son esas maledicencias lazadas al aire para que gente de intelecto perezoso tengan algo de qué hablar, y me las paso por la sencilla razón de que se basan en generalidades –la mayoría de las veces- estúpidas: Que las rubias son tontas… y los calvos no, que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez… y ellas sí… ¡menuda sarta de jilip…eces.
Todos conocemos “excepciones” a estas tontadas; tantas que lo normal es lo “excepcional” y  sin embargo, reincidimos una y otra vez.
¿Tendremos cura?

Yo creo que no.

Luis de Castro 

viernes, 31 de enero de 2014

Debate sobre feminismo, conducta y eficacia III

Aldade,

Sí, es una cuestión semántica, pero te equivocas radicalmente: el feminismo no es machismo a la inversa. Ni en español, ni en inglés, ni en francés, ni en italiano... Como te explicó Dora, el feminismo busca simplemente el trato igualitario del hombre y la mujer.

Ahora bien, hay que matizar en todo... En el feminismo hay varias escuelas de pensamiento, y es verdad que existe un cierto tipo de feminismo radical que es anti-hombre y anti-sexo. Fue una corriente fundada en los años 70s en EE.UU. por ideólogas como Andrea Dworkin y Catherine MacKinnon, que básicamente empezaron una campaña contra la pornografía, el BDSM y la prostitución desde la base que son cosas que esclavizan sexualmente a la mujer al hombre. En realidad, lo que querían era privar al hombre de toda satisfacción sexual por parte de la mujer. Alguna incluso se descolgó con aquello de que "toda penetración es violación".
Aunque parezca mentira, yo he conocido a mujeres que creen que esto es cierto. Estas feministas radicales le echaban la culpa de la desigualdad de la mujer a los hombres, cuando en realidad la culpa la tiene una determinada cultura y estructura social. De esa forma convirtieron al feminismo en una guerra entre los sexos imposible de ganar, y que acabó por crear una mala reputación para el feminismo y en generar rechazo por parte incluso de muchas mujeres. Pero claro, todo movimiento tiene sus fanáticos, y eso no puede llevar a negar lo que el feminismo tiene de verdadero.

Un término adecuado es el de "sexismo", para referirse al tratamiento desigual e injusto en base al sexo. El machismo es sexismo dirigido contra las mujeres. Desgraciadamente, existe hoy en día un sexismo dirigido contra los hombres, que se ha vuelto tan insidioso en nuestra cultura que a veces es difícil de detectar. Y lo más triste de todo es que el sexismo anti-hombre no hace nada para combatir el machismo, sino que incluso lo refuerza.

jueves, 30 de enero de 2014

Sobre feminismo, conducta y eficacia III


Hola Aldade,

Gracias por tus palabras. Cuando uno abre sus pensamientos más profundos, muchas veces se expone a que éstos sean criticados. Lo asumo, pero también me alegra mucho ver como hay personas que están de acuerdo.

En cuanto al tema del feminismo, tengo que quitarte completamente la razón. Soy feminista, convencida y radical. Mis trabajos siempre están relacionados y proyectados desde una perspectiva de género y soy una voraz estudiosa y lectora sobre el tema. Quizá algún día (ojalá) hasta experta. Te diré que con el feminismo hay un serio problema, y es que la mayoría de la gente no lo conoce y hasta se permite hablar sin saber, basándose sólo en la imagen que tienen de algunas feministas (a las que respeto hasta sin estar de acuerdo en muchas ocasiones).

El feminismo está muy, pero que muy lejos de ser el álter ego del machismo. Pero mucho. Ni son sinónimos ni son antónimos ni guardan ninguna relación, excepto que uno trata de combatir al otro. El feminismo busca la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Y esto es irrebatible. Es así. Ya no sólo es porque así lo diga la RAE, es porque es la base por la que surge el feminismo un par de siglos atrás, en la Ilustración (aunque son fechas discutibles).

Como bien aprendí de mi directora de proyecto final de carrera (que hice sobre ciberfeminismo), mi idea sobre el feminismo es que hombres y mujeres lleguen a tener igual derecho a ser diferentes. Esa es mi forma de pensar.

Pero ante todo, que quede claro, soy una feminista convencida y practicante.

Quedo encantada con tener este tipo de debates, los disfruto y creo que son la forma de dar a conocer lo que en realidad es el feminismo.


Un fuerte abrazo y gracias por dedicar tiempo a plasmar tu opinión en mi blog.

miércoles, 29 de enero de 2014

Debate sobre feminismo, conducta y eficacia. II


Me produce desazón la poca delicadeza con que se tratan determinados temas. Tiempo hace que vengo observando la profusión y popularidad de algunas aseveraciones sexistas que implícitamente amparadas en injusticias y veleidades pasadas o presentes, disculpan, cuando no propugnan, actitudes fuera de lógica y justicia y que, para nada tienen en cuenta ciertas sensibilidades.

Debate sobre feminismo, conducta y eficacia.

Estimados colocotrocos; entro hoy en mostraros un cruce de ideas que, surgidas a raíz de una entrada en el muy interesante blog "La pluma de Pandora", nos ocupó tiempo en septiembre del año pasado. 
En primer lugar os transcribo íntegra la entrada que con el título de "Confesiones de temporada" hizo la autora. En días sucesivos, iré exponiendo los comentarios a los que aludo. Los debatientes  son Dora (autora de la entrada), Hermes Solenzol (novelista) y Aldade (que como todos sabéis, soy yo) y en el mismo desarrollamos algunas ideas, para mí, interesantes.



Dora, 19 de septiembre de 2013


Septiembre está lleno de nuevos proyectos y metas. Aunque estemos a mediados de mes, ya más cerca de octubre que de agosto, yo también tengo las mías. Esta vez son un poquito más serias. Ya sabéis que a mí ovarios no me faltan, así que he tomado las riendas de mi vida, he mandado a tomar viento mi trabajo 'oficial' (el cual me tenía hasta el coño, digo moño) y me he convertido en mujer emprendedora. Este es el motivo por el que llevo un mes sin escribir. Estaré encantada de presentarlo un pelín más adelante, porque supone enseñar esta cara bonita y eso de ir de celebrity no va conmigo (queda más elegante ser modesta cuando no te conoce ni el tato, reconozcámoslo).

martes, 28 de enero de 2014

Carta a un desconocido Ot Plá



     Queridos colocotrocos: Este entrada que os endiño hoy es una de las respuestas que sobre las tesis nacionalistas, tenemos a bien dar algunos internacionalistas. En este caso, Ot plá es un desconocido al que le seduce la idea de dibujar líneas en un mapa y así separar los "mejores" de los "peores". 
    Este que os escribe, piensa que esa idea es una de las que impiden a la humanidad dar el verdadero salto a otra forma de civilización más avanzada y social y abandonar para siempre la actual que, si bien considero que fue un paso necesario, ya está podrido de tanto que lleva muerto.

http://fronterasblog.files.wordpress.com/2011/02/melilla.jpg

Ot Plá:

Escondido en un evidente buen manejo del castellano, escondes un personal manejo del sentido común. Lo pasado poco importa si lo por vivir es cuestión de vida o muerte. Si supeditas un futuro y un horizonte de paz y bienestar a una historia, cuando menos dudosa, a una historia contada por gente de poco fiar, sólo consigues supeditar tu porvenir a intereses aviesos y torticeros. Piensa que la inmensa mayoría de los responsables directos del desaguisado ni está, ni se les espera y que los descendientes están muy interesados en conservar sus privilegios ¡vamos!: en llevarse el gato al agua... Y a que no sabes quienes son el gato: tú y yo. A mí, España me la trae al fresco y Cataluña también; lo que realmente me importa es el bienestar de mi familia, de mis hijos, la estabilidad, la seguridad, la ... tú ya lo sabes; por que seguro que en el fondo coincidimos... y no tanto en el fondo. El pueblo, la gente es lo que importa.

Tu voto debe direccionarse en ese sentido: lo que te aconseje la mano izquierda; la derecha -la mano-, normalmente, está ocupada trabajando y piensa poco. No somos borregos y la educación que me dieron mis padres no sirve para babear delante de unos líderes que sólo se mueven por el poder y consideran el resto como accesorio. Qué diferencia hay entre la tierra catalana y la manchega... y entre el pan que comes en Lérida y en Málaga... y entre el cariño de una madre hacia sus hijos en Olot o en Orense: Poco. Deja de escuchar a esos politicastros patrioteros y escucha a tu razón. Hay que mandar las fronteras a la mierda, por que lo único que sólo son parcelas de poder para latifundistas modernos, donde tú y yo no somos más que meros "paganinis" prescindibles.

jueves, 2 de enero de 2014

Tratado breve y sucinto sobre como cagar en el campo.

           


               Nada más alejado de mi ánimo e intenciones que resultar soez o maleducado. Nunca -y menos en este caso-, cogí la pluma para plantar reales escabrosos a conciencia de que su resultado llevaría al escándalo y a la animadversión al sufrido lector. Nunca quise aprovecharme de la ventaja que tenemos los del lapicero por razón de la cual, no saben lo que hay escrito hasta que lo leen; aprovechándonos así de la manida política de hechos consumados. Ahora bien, si tenemos en cuenta el extraordinario desparpajo que muestran algunos desarrollando temas tan espinosos como la manoseada violencia, la mentira, el despilfarro y demás zarandajas; me considero con el permiso tácito y ético, concedido por mi propia menda, para estirar ante los que quieran leer y entender este, tan humano tema.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Comentarios sobre feminismo.

Estimados, queridos y nunca suficientemente valorados súbditos: Os expongo aquí una batería de comentarios sobre feminismo -en especial sobre el vocablo- que se cruzaron en un blog del que soy seguidor. Me parece interesante y aleccionador. Al que le parezca pesado o pedante, sólo tiene que obviarlo. He dicho.

viernes, 6 de septiembre de 2013

La política, esa degenerada

     Según algunos, la política es una rama de la moral destinada a gestionar la convivencia, pero el valor de esa definición fluctúa con los mercados. Hoy por hoy es tal el exceso de oferta que con un minuto de visibilidad compras la mitad de cualquier Parlamento. La política ha llenado cada uno de los intersticios de la sociedad y con el paso del tiempo, ha complicado tanto la vida del ciudadano que consiguió dar el salto cualitativo final: se ha convertido en libro de ruta de la evolución humana.  En cierta forma, es lógico. La racionalidad que nos caracteriza en el mundo animal, se alimenta de poder y es este el que condiciona los avances del conocimiento: Poder sobre las bestias, sobre la naturaleza, sobre nuestros semejantes, poder al fin.

     Lo que mantiene unida a la sociedad contemporánea no es otra cosa que eso: poder. 

     La importancia del hecho de que cada político vele por los intereses de su ideología -que no de sus  conciudadanos- se ha visto superada por la necesidad de dejarse ver por ellos como lideres laboriosos y capaces. A mi modo de ver, la  presentación de su cometido como si fueran ímprobas empresas, no es más que una función teatral encaminada a que cualquier resultado -por desastroso que sea- pueda mostrarse como un triunfo clamoroso.

                                                                                     Luis F. de Castro

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sobre la corrupción.

Queridos conciudadanos del reino de Colocotroco: Como vuestro Rey que soy, me propongo daros a conocer el mundo que nos rodea y aunque, en nuestro paradisíaco territorio, la mayor parte de estos problemas están erradicados de antiguo, no está de más ponerlos a vuestra consideración como recordatorio de lo que sufren otros por su mala cabeza.



    Es la nuestra una sociedad joven, una sociedad que se encuentra en los primeros estadios de su formación. En los tres o cuatro milenios que lleva siendo tal, se han ido esparciendo por su historia los detritos de un metabolismo basado en la prueba y el error: sistemas de gobierno, de organización, de convivencia al fin, que por su escasa eficacia o sus incoherencia con la idiosincrasia humana han sido desechados o, incluso, métodos y formas que, aun siendo válidos en su momento, dejaron de serlo por su propia evolución o la del grupo al que servía. Con el tiempo, los problemas más importantes e inherentes a esta necesidad de convivencia racional se han ido tamizando y a resultas de la operación, aparecen sobre la batea algunos que, por su persistencia a través del tiempo, han obligado a la humanidad al empleo de ingentes cantidades de recursos: Uno de ellos es la corrupción.
    Básicamente, se puede considerar la corrupción como un sumidero de recursos que condena a la pobreza al grupo social que la padece y por ende -al intentar reconvertir esas situaciones-, a sufrir crisis más o menos traumáticas y de inciertos resultados. Está presente desde que el hombre tuvo la necesidad de formar grupos cooperativos y, por lo tanto, la de elegir individuos con responsabilidades organizativas que con frecuencia, intentaban transformar dichas obligaciones en derechos de beneficio personal.
  Tiene, además, hundidas sus raíces en lo más profundo del comportamiento humano, siendo su implantación en cada individuo una sencilla cuestión de cantidad y oferta de oportunidades, por lo que, con el tiempo, su aparición en una dinámica social concreta, se ha demostrado como de altísima probabilidad. La pretensión de controlarla a base de leyes y normas punitivas se ha demostrado ineficiente a la vista de que son aquellas sociedades con mayor profusión de las mismas, las que tienen esta lacra más extendida y resistente a la erradicación.
    En mi opinión, a corto plazo, poco podemos hacer para expulsarla de nuestro alrededor; sería más fácil extirpar el bazo a todos los individuos que son en el mundo; quizás una educación más centrada en valores éticos, quizás sobrepasar la democracia y profundizar en otros sistemas de gobierno o... no sé. Puede que la corrupción sea como el acné juvenil de una sociedad a la que le queda mucho camino por recorrer y que, esperemos, desaparezca con la edad; siempre que otras afecciones juveniles no la hagan desaparecer antes -a la sociedad, digo-




Luis F. de Castro.

martes, 27 de agosto de 2013

Sobre la estética.

Según algunos, la Estética, entre otras cosas, es aquella rama de la filosofía que estudia la belleza. Visto así, con la necedad del mundo cotidiano, puede parecer simple y vacuo; algo demasiado artificioso como para catalogarse con la misma trascendencia que otras “filosofías” de las que puede ocuparse el pensamiento. ¿Cómo, rodeado de desgracias por todas partes, podremos considerar trascendente las líneas de un edificio, el corte de un vestido o el diseño de un automóvil? Apreciar la estética a la altura de la ética, la laboriosidad o la justicia, nos resulta, cuando menos, chocante.
Hace tiempo que medito sobre el asunto y, poco a poco, la concepción que tenía de la disposición estética de la vida ha ido cambiando. En el plano personal y atendiendo a mis torpes inclinaciones, me permito dudar de ese instintivo encasillamiento de frivolidad a la que la sometemos y, hoy por hoy, considero la estética como la línea filosófica más importante entre las que rigen nuestra complicada vida.
Puede parecer una salida de tono más de las que nos rodean, pero si consideramos que esta doctrina trata de un concepto, a mi manera de ver, complejo y amplísimo y que engloba otras  muchas ciencias ideológicas hasta el punto de conectarlas y hacer de ellas todo compacto, nuestra actitud ante ella debería cambiar.
Una concepción estética de la vida conlleva una serie de condiciones que, salvo actitudes anómalas, nos ayudarían a convivir, a relacionarnos, a comprender nuestro entorno y desarrollarnos en él, a llevar adelante una sociedad que por su complejidad y tamaño se nos escapa indefectiblemente de las manos.  ¿Quién no ha oído hablar de la estética del poder? Estética es el amor y la amistad, y no el odio o la animadversión, estética es la justicia y el orden y no la injusticia o el caos, estética es el silencio y la música y no el ruido o el griterío. Es aplicable a lo grande y a lo pequeño, a lo palpable y lo etéreo, a lo prosaico y lo mundano. Es, en mi opinión, la filosofía que nos muestra el camino hacia un progreso sin efectos secundarios.
Por todo lo anteriormente expuesto, yo, vuestro Rey, ordeno la creación de cátedras de estética en todas las universidades del reino y será condición indispensable licenciarse en su estudio para acceder a cualquier cargo político de los que existen para el servicio al ciudadano.

                                                                                                                       He dicho