miércoles, 25 de septiembre de 2013

Comentarios sobre feminismo.

Estimados, queridos y nunca suficientemente valorados súbditos: Os expongo aquí una batería de comentarios sobre feminismo -en especial sobre el vocablo- que se cruzaron en un blog del que soy seguidor. Me parece interesante y aleccionador. Al que le parezca pesado o pedante, sólo tiene que obviarlo. He dicho.






Me produce desazón la poca delicadeza con que se tratan determinados temas. Tiempo hace que vengo observando la profusión y popularidad de algunas aseveraciones sexistas que implícitamente amparadas en injusticias y veleidades pasadas o presentes, disculpan, cuando no propugnan, actitudes fuera de lógica y justicia y que, para nada tienen en cuenta ciertas sensibilidades.

No se puede corregir una injusticia con otra: eso es un principio ético que debe mantenerse por siempre. 

Muchas son las intervenciones en medios de difusión de personas –mujeres mayormente- que amparadas en una “sinceridad” exultante y en una momentánea corrección política, vierten aseveraciones que, si se cambiaran de género, no sólo llamarían la atención, sino que serían objeto de portadas, cuando no de querellas o denuncias. Y es que no hablamos de ficciones literarias, o ensoñaciones creativas, sino de artículos y crónicas periódicas, anuncios publicitarios, opinión, blogs y un largo etcétera. Digamos que padecen el síndrome “porque yo lo valgo” y viene definido por una procacidad exacerbada en el lenguaje, aseveraciones, las más de las veces, indemostrables, promiscuidad y superchería.

Es penoso comprobar como hemos sustituido al “chuleta de barra del bar”; ese que echaba cuatro sin sacarla mientras se metía entre pecho y espalda tres “carajillos” por la “destrozapollas” con olor a Chanel nº cinco y derecho a pedo y eructo; al baboso de “clú de putas” por la babosa de “boys”.

Visto lo visto, se agradecen sobremanera intervenciones como la tuya, donde se trata el sexo desde el punto de vista femenino y con el respeto debido a todas y todos; con humor, con descaro, con los brazos abiertos y la mente limpia.

En una cosa discrepo contigo Dora. Es más semántica que conceptual y, por lo tanto, poco importante. El feminismo es el alter ego del machismo y –en mi opinión- tan dañino como aquel; es por ello que –y no me gustaría molestarte- no te considero feminista, sino mujer, al igual que yo nunca me tildaría de machista, sino hombre. Tan pesada es una injusticia sufrida por una como por el otro.
 
Espero que sepas disculpar esta pedantería y la consideres como lo que creo es, una humilde y personalísima opinión.




Hola Aldade,

Gracias por tus palabras. Cuando uno abre sus pensamientos más profundos, muchas veces se expone a que éstos sean criticados. Lo asumo, pero también me alegra mucho ver como hay personas que están de acuerdo.

En cuanto al tema del feminismo, tengo que quitarte completamente la razón. Soy feminista, convencida y radical. Mis trabajos siempre están relacionados y proyectados desde una perspectiva de género y soy una voraz estudiosa y lectora sobre el tema. Quizá algún día (ojalá) hasta experta. Te diré que con el feminismo hay un serio problema, y es que la mayoría de la gente no lo conoce y hasta se permite hablar sin saber, basándose sólo en la imagen que tienen de algunas feministas (a las que respeto hasta sin estar de acuerdo en muchas ocasiones).

El feminismo está muy, pero que muy lejos de ser el álter ego del machismo. Pero mucho. Ni son sinónimos ni son antónimos ni guardan ninguna relación, excepto que uno trata de combatir al otro. El feminismo busca la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Y esto es irrebatible. Es así. Ya no sólo es porque así lo diga la RAE, es porque es la base por la que surge el feminismo un par de siglos atrás, en la Ilustración (aunque son fechas discutibles).

Como bien aprendí de mi directora de proyecto final de carrera (que hice sobre ciberfeminismo), mi idea sobre el feminismo es que hombres y mujeres lleguen a tener igual derecho a ser diferentes. Esa es mi forma de pensar.

Pero ante todo, que quede claro, soy una feminista convencida y practicante.

Quedo encantada con tener este tipo de debates, los disfruto y creo que son la forma de dar a conocer lo que en realidad es el feminismo.

Un fuerte abrazo y gracias por dedicar tiempo a plasmar tu opinión en mi blog.


Aldade,

Sí, es una cuestión semántica, pero te equivocas radicalmente: el feminismo no es machismo a la inversa. Ni en español, ni en inglés, ni en francés, ni en italiano... Como te explicó Dora, el feminismo busca simplemente el trato igualitario del hombre y la mujer.

Ahora bien, hay que matizar en todo... En el feminismo hay varias escuelas de pensamiento, y es verdad que existe un cierto tipo de feminismo radical que es anti-hombre y anti-sexo. Fue una corriente fundada en los años 70s en EE.UU. por ideólogas como Andrea Dworkin y Catherine MacKinnon, que básicamente empezaron una campaña contra la pornografía, el BDSM y la prostitución desde la base que son cosas que esclavizan sexualmente a la mujer al hombre. En realidad, lo que querían era privar al hombre de toda satisfacción sexual por parte de la mujer. Alguna incluso se descolgó con aquello de que "toda penetración es violación".
Aunque parezca mentira, yo he conocido a mujeres que creen que esto es cierto. Estas feministas radicales le echaban la culpa de la desigualdad de la mujer a los hombres, cuando en realidad la culpa la tiene una determinada cultura y estructura social. De esa forma convirtieron al feminismo en una guerra entre los sexos imposible de ganar, y que acabó por crear una mala reputación para el feminismo y en generar rechazo por parte incluso de muchas mujeres. Pero claro, todo movimiento tiene sus fanáticos, y eso no puede llevar a negar lo que el feminismo tiene de verdadero.

Un término adecuado es el de "sexismo", para referirse al tratamiento desigual e injusto en base al sexo. El machismo es sexismo dirigido contra las mujeres. Desgraciadamente, existe hoy en día un sexismo dirigido contra los hombres, que se ha vuelto tan insidioso en nuestra cultura que a veces es difícil de detectar. Y lo más triste de todo es que el sexismo anti-hombre no hace nada para combatir el machismo, sino que incluso lo refuerza.


 
La vida es diversa y los caminos por donde transita, inescrutables para un ser humano limitado y egoísta. 

Dora, tienes razón y tanto tú como Hermes, mostráis una concepción de las relaciones hombre/mujer más activa y evolucionada que la mía; pero a determinadas edades se transita con un equipaje más pesado y molesto, resultando, por ende, difícil cambiar el paso. No quisiera que esta entradilla os llevara a pensar que estáis ante un tipo retrógrado y anquilosado, pero tengo dos limitaciones difícilmente superables: una es la escritura: rara vez consigo trasladar a lector lo que pienso con sus matices y recovecos, y otra, una cierta actitud pesimista ante la vida.

Evidentemente, a mi manera de ver, cuando Dora dice que“El feminismo busca la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer “, tiene absolutamente toda la razón, pero la palabra ha envejecido mal y hoy día, tras dos siglos de lucha, está emponzoñada por aquellos que la han utilizado con intenciones aviesas y torticeras; es más, creo que el daño al binomio palabra/concepto es tan grave, que la lucha por la igualdad real entre sexos debería buscar otro vocablo no tan malherido. 

Se ha avanzado mucho, pero hoy por hoy, la palabra -y digo bien: la palabra- es un hamdicap para la consecución de los unos fines marcados por la ética y la razón; de ahí mi opinión sobre que estamos ante un problema semántico, no conceptual.
 
Recuerdo la anécdota referida por los estudiosos del marketing sobre el nombre adjudicado a un automóvil. Nadie en su sano juicio -y español a más señas-, compraría un vehículo que se llamara “Pajero”. Es evidente que para defenderse de burlas y chanzas, el propietario iba derrochar recursos necesarios para mejores fines, por lo que la empresa -con buen criterio- y con la idea de que su producto se vendiera, le cambió el nombre al modelo llamándole “Montero”. No sé si el ejemplo viene correctamente al caso, pero algo me dice que se acerca.

En cualquier caso, decirte que estamos en la misma cuerda y que, en mí, tienes un serio admirador.


Pero si rechazáramos la palabra "feminismo" también estaríamos rechazando la larga lista de victorias que las feministas han ido cosechando a lo largo de más de un siglo en defensa de los derechos de la mujer. El derecho al voto de la mujer conseguido por las feministas "sufragettes".
La incorporación de la mujer al mundo laboral. El acceso de la mujer a la educación, culminando con el enorme porcentaje de mujeres que cursan carreras universitarias hoy en día. El éxito de científicas, mujeres de empresa, jefas de estado. El acceso a métodos anticonceptivos para que la mujer pueda elegir su vida familiar en lugar de ser esclava de ella.
La liberación sexual de la mujer, su derecho al placer. Los avances conseguidos para detener la violación, el abuso sexual y la violencia de género (aunque son problemas que aún perduran, por desgracia). Todo eso costó mucho trabajo y muchos sacrificios de mujeres (y hombres) feministas. Al lado de esos logros, lo que puedan decir algunas extremistas y fanáticas que se atreven a hablar en nombre de la mayoría de las mujeres no tiene ninguna importancia.



Seguramente estéis en lo cierto, pero mi opinión sobre el vocablo está formada. En lo demás coincidimos plenamente.
Saludos.

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