domingo, 6 de julio de 2014

Las cosas de Teobaldo (fragmento)

     
Dibujo: Felipe de Castro


      Cornelia, al decir de la gente que cree conocerla, es una mujer de armas tomar. Nunca pasa desapercibida; sea por como es, sea por lo que hace o por lo que dice, nadie podría mantenerse a su lado sin caer en la cuenta que está ante alguien poco corriente. Su vida ha sido un interminable rosario de situaciones imprevisibles, incertidumbres, propósitos y despropósitos que, si bien podría aplicarse a cualquier ser humano, no en esas cantidades, no tan excesivo, no tan desorbitado. El resultado es una mujer de cincuenta años, inteligente, locuaz, resuelta hasta la temeridad y tan temible para sus enemigos como para sus amigos; de hecho, no tiene ni unos ni otros, tiene víctimas; así, la naturaleza -sabia en extremo- y al igual que hace con aquellos animales extremadamente venenosos a los que viste de vivos colores, la ha dotado de una fisonomía extraña, especial. No es alta ni baja, de un metro sesenta y cinco más o menos; muy delgada, con una melena negra de pelo rizado que al caer sobre sus hombros lo hace de manera indómita; rasgados, profundos y castaños ojos que contrastan con su piel blanca, muy blanca, y una forma de hablar, sonreír y mirar que intenta prevenir a todo aquel que tenga que ver con ella, del peligro ante el que se enfrenta.

Luis de Castro

viernes, 4 de julio de 2014

El futuro, ese cabroncete.




No somos casi nada.
Algunos –incautos e inocentes ellos- piensan que son autores de sus vidas… ¡Ja! –les digo- Eso será con el permiso del azar, la suerte o el médico de cabecera. Cierto es que si te comportas como un patán, terminas como un patán, pero también lo es que si lo haces como un señor/a, existen seria posibilidades de terminar como otro patán. La más ligera brizna de viento puede cambiar el devenir de cualquiera de nosotros sin que nuestra actitud tenga mucho qué decir.

Así es que pensemos en el futuro lo justo; ni más ni menos que lo justo, que llega pronto, nos pilla desprevenidos y hace de nosotros lo que le viene en gana.

jueves, 3 de julio de 2014

¿Porqué los hombres son de dar por c… y las mujeres de tocar las p…?


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La evidencia es la madre de la ciencia, y que machos y hembras somos diferentes, es tan cierto como que Dios es el primer invento del ser humano. No hay más que echarse un vistazo a uno mismo y compararse con el individuo de otro sexo que tengas más cercano.
 No tengo más remedio que pasarme  por el arco del triunfo los tópicos que, como todos sabemos, son esas maledicencias lazadas al aire para que gente de intelecto perezoso tengan algo de qué hablar, y me las paso por la sencilla razón de que se basan en generalidades –la mayoría de las veces- estúpidas: Que las rubias son tontas… y los calvos no, que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez… y ellas sí… ¡menuda sarta de jilip…eces.
Todos conocemos “excepciones” a estas tontadas; tantas que lo normal es lo “excepcional” y  sin embargo, reincidimos una y otra vez.
¿Tendremos cura?

Yo creo que no.

Luis de Castro 

miércoles, 2 de julio de 2014

Qué hemos hecho para merecer esto.




...Y digo yo: ¿No hubiera sido mejor dedicar parte de la nómina de Depp y Freeman en contratar mejores guionistas?. A ambos les favorecen los encuadres; si se hubieran prolongado algunos planos, les habríamos visto como gesticulaban solo cuando alguien les depositaba unos billetes de banco en la oculta mano. Lo que de primeras parece algo, se destapa después como una historia absurda y sin sentido, más parecida a un pastiche del "Equipo A" que a una película de alto presupuesto.

Luis de Castro

Sobre dictadores y líderes.




Son la vanidad, la petulancia y la altanería atributos básicos del dictador; lo son desde la creencia propia de su superior capacidad y la necesidad de guiar un rebaño que carece de ella.
En el mejor de los casos y en un principio, el dictador se deja llevar por un sentido paternalista que indefectiblemente degenera en jactancia, presunción y engreimiento; circunstancias estas  que conllevan a una patológica aversión al disidente y por ende a su hostigamiento y eliminación.

lunes, 23 de junio de 2014

La pragmática o cuando el diablo no tiene que hacer y mata moscas con el rabo.



No puedo contra mi razón y por más que escarbo en ella, no consigo sacar otra cosa que tierra para sepultar la monarquía. Por doquier aparecen contradicciones a la ética democrática que muestran que ser acreedor a derechos exclusivos por razón de nacimiento, no deja de ser una injustificable herencia del pasado y que, si bien en otra época pudiera haber tenido justificación; hoy carece de ella. Esa parafernalia llena de brillos y oropeles, tan anacrónicos en estos días de minimalismo y eficacia, no deja de ser como un extraño e inútil grano en el culo de nuestra civilizada y democrática sociedad: pero -como en otras muchas cosas-,  no es lo que parece.

domingo, 22 de junio de 2014

Sobre el cristal que nos ponemos delante para ver las cosas

     

     Es humana condición dar por cierto lo que nos gustaría que lo fuera; tan es así, que nublando nuestro entendimiento y excusando inconscientemente la falta de rigor, dan pábulo a mentiras, imprecisiones y tendenciosidades.
     Porqué, me pregunto.
     En cierta forma y en parte, se podría decir que por vagancia: “Si me satisface ¿para que voy a cerciorarme si puede que la verdad no me guste?” Es como si racionáramos la ética preservándola para tiempos mejores. Otra hipótesis sugeriría que nuestros principios se moldearan acorde nuestras necesidades y una suerte de evolución consiguiera acomodar nuestro raciocinio a la supervivencia; circunstancia esta última que sería razonable si no fuera porque somos –en teoría- seres racionales y no nobles bestias del campo.

     De cualquier manera, considero que esta falla en nuestro humano devenir está íntimamente relacionada con la educación, que nuestro espíritu crítico aumenta con ella a pesar de que en algunos individuos –por más leídos que se consideren- es una entelequia


Luis de Castro.